Colapso de vertedero mata a trabajadores en Filipinas
Los equipos de rescate intensificaron las operaciones de búsqueda y salvamento después de que una ladera del vertedero de Binaliw, en el centro de Filipinas, colapsara y sepultara a trabajadores y viviendas cercanas bajo una masa de residuos y tierra. Las autoridades dijeron que unas 110 personas se encontraban en el lugar cuando ocurrió el derrumbe; los equipos han recuperado varios cuerpos y rescatado a sobrevivientes entre los escombros, mientras muchos otros siguen desaparecidos. Los balances oficiales informaron de seis muertos confirmados y decenas de personas en paradero desconocido, mientras los servicios de emergencia, apoyados por soldados, policía y voluntarios, trabajaban con maquinaria pesada y herramientas manuales en un terreno inestable y con riesgo de nuevos deslizamientos.
Testigos relataron un fuerte estruendo cuando las laderas saturadas —debilitadas por días de lluvias intensas— cedieron, enviando basura y tierra cuesta abajo y arrasando viviendas situadas a unos 300 metros del vertedero. Las autoridades locales ordenaron evacuar los barrios cercanos, suspendieron las operaciones del vertedero y llamaron a ingenieros para evaluar la estabilidad del sitio. Se habilitaron refugios temporales y se desplegaron equipos médicos, con apoyo psicológico para las familias desplazadas y los residentes heridos.
El colapso dejó al descubierto vulnerabilidades en la gestión local de residuos y los peligros que enfrentan las comunidades que viven cerca de vertederos, lo que motivó llamados a una investigación exhaustiva por parte de grupos ambientalistas y legisladores, quienes afirman que se ignoraron advertencias sobre condiciones inseguras. Las autoridades pidieron a la población mantenerse alejada del área para que los equipos de emergencia puedan trabajar de forma segura y eficiente mientras se apresuran a encontrar a los desaparecidos.
Familiares de las víctimas lloraron a sus seres queridos y pidieron ayuda. Un esposo contó que corrió al vertedero tras ver a personas huir y encontró a su esposa sepultada bajo estructuras colapsadas; dijo que permaneció atrapada durante más de un día antes de que los rescatistas recuperaran su cuerpo. Pidió apoyo para garantizar la educación de sus tres hijos tras perder a la principal sostén de la familia.
Los equipos de búsqueda continuaron la retirada metódica de escombros, equilibrando rapidez y cautela para evitar provocar nuevos derrumbes. Varios cuerpos fueron recuperados en las primeras horas y se rescataron sobrevivientes, pero las autoridades advirtieron que el número de fallecidos podría aumentar a medida que avancen las labores. El desastre ha puesto el foco en las consecuencias mortales de fallas de infraestructura agravadas por el clima extremo, subrayando la necesidad de reevaluar las medidas de seguridad y la preparación ante emergencias en comunidades propensas a inundaciones y densamente pobladas.



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