Los mercados observan a Hassett como posible presidente de la Fed

Si el asesor de la Casa Blanca Kevin Hassett es nominado para dirigir la Reserva Federal a partir de mayo, los mercados lo tratarían como un “presidente sombra” de la Fed durante el período interino, analizando de cerca sus declaraciones en busca de señales sobre la política futura. El presidente Donald Trump indicó que planea anunciar su elección en enero, y reportes identificaron a Hassett —ex presidente del Consejo de Asesores Económicos y confidente económico de larga data de Trump— como el favorito. Los mercados de apuestas reaccionaron con rapidez, inclinando las probabilidades a su favor y desplazando al gobernador de la Fed Christopher Waller, considerado hasta ahora un contendiente principal.
Hassett es conocido por impulsar políticas fiscales procrecimiento, la desregulación y una preferencia por mayor transparencia y previsibilidad en la política monetaria. Sus partidarios señalan sus credenciales académicas y su experiencia en la Casa Blanca como aval para guiar a la Fed en un contexto de desaceleración del crecimiento y persistentes preocupaciones inflacionarias. Sostienen que sus prioridades podrían inclinar la política hacia el apoyo a la expansión, procurando evitar un repunte de la inflación.
Sin embargo, críticos advierten que elegir a un asesor presidencial cercano podría socavar la independencia de la Fed, un pilar de la credibilidad de la política monetaria. Observadores recuerdan las tensas relaciones entre Trump y anteriores líderes del banco central y argumentan que nombrar a alguien tan ligado a la administración podría difuminar la línea entre objetivos políticos y la toma de decisiones del banco central. Economistas han expresado preocupación por que una politización percibida complique el manejo de las expectativas de inflación y la estabilidad financiera.
Hassett ha criticado públicamente la dependencia excesiva de modelos complejos y ha abogado por una comunicación más clara de la Fed, aunque no ha detallado planes específicos para escenarios concretos, como movimientos de tasas en períodos políticamente sensibles. La Casa Blanca se ha mantenido formalmente en silencio sobre las nominaciones, y otros candidatos seguirían en consideración, pero la prominencia de Hassett en los reportes refleja la intención de reconfigurar las instituciones económicas si la administración regresa al poder.
Analistas de mercado señalan que incluso la especulación sobre una nominación de Hassett altera las expectativas de los inversionistas sobre la trayectoria de las tasas de interés, la postura regulatoria y el sesgo probable de la Fed entre crecimiento e inflación. Más allá de los movimientos de precios, el debate se centra en las normas institucionales: si una Fed presidida por un aliado político cercano mantendría la independencia operativa y la confianza del público. Legisladores, líderes financieros y participantes del mercado probablemente examinarán cualquier nominación formal en busca de señales de compromiso con el doble mandato de la Fed y con la preservación de su autoridad no partidista.

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