Daca en tensión tras muerte que desata disturbios

Daca permaneció en tensión tras una noche de protestas violentas luego de la muerte de Sharif Osman Hadi, un líder juvenil de 32 años y portavoz de la plataforma Inquilab Mancha. Hadi, que había participado en manifestaciones estudiantiles que derrocaron al anterior gobierno y hacía campaña por elecciones, recibió un disparo en la cabeza por atacantes encapuchados mientras realizaba actividades políticas en Daca la semana pasada. Fue atendido inicialmente en el país y luego trasladado a Singapur para recibir atención avanzada, donde murió tras seis días conectado a soporte vital.
Multitudes enfurecidas atacaron medios de comunicación, vandalizando e incendiando partes de las oficinas de importantes periódicos, incluidos Prothom Alo y el Daily Star. Videos difundidos en redes sociales mostraron a grupos rompiendo ventanas y prendiendo fuego a secciones de los edificios; los bomberos lograron controlar las llamas y no se reportaron muertos en los lugares atacados. Los agresores acusaron a los diarios de cobertura sesgada y de avivar las tensiones en torno a las protestas. Los editores informaron que el personal fue evacuado, pero confirmaron daños significativos en oficinas y equipos.
Manifestantes se congregaron con consignas cargadas de emoción invocando el nombre de Hadi, prometiendo continuar el movimiento y exigiendo justicia rápida. Las protestas se extendieron a varias ciudades, con enfrentamientos entre manifestantes y policía en algunos puntos. Las autoridades dijeron que investigan el asesinato de Hadi y revisan imágenes de vigilancia para identificar a los responsables de los incendios. Se desplegaron fuerzas policiales y paramilitares adicionales alrededor de sedes de medios y otros sitios sensibles para prevenir nuevos disturbios.
El periódico atacado condenó el asalto como un ataque a la libertad de prensa y pidió a las autoridades proteger a periodistas y trabajadores de los medios. Organizaciones de defensa de la prensa advirtieron que el aumento de la ira y la desinformación eleva los riesgos para los periodistas en un contexto de alta tensión política. Analistas describieron el incendio de una redacción como una escalada peligrosa que difumina la línea entre protesta e intimidación, señalando la larga tradición de movimientos estudiantiles en Bangladesh pero expresando preocupación por el reciente repunte de violencia y respuestas contundentes.
El gobierno reiteró su compromiso de investigar la muerte e instó a los manifestantes a permitir que avancen los procesos legales, mientras grupos de la sociedad civil llamaron a la moderación, la rendición de cuentas y el diálogo para desescalar las tensiones y salvaguardar la libertad de expresión.

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