Damasco enfrenta creciente presión económica
El efecto indirecto del conflicto en Oriente Medio ha intensificado la crisis económica en Damasco, donde el fuerte aumento de precios y la escasez de productos se suman a años de guerra, sanciones y colapso de infraestructuras. Los mercados siguen abastecidos con productos básicos, pero los altos costes han reducido significativamente la demanda; los residentes reportan incrementos pronunciados en alimentos esenciales como pan, huevos, carne y gas para cocinar, mientras disminuye el poder adquisitivo.
El alza del precio del combustible y la interrupción del comercio transfronterizo han encarecido el transporte y el suministro, lo que ha provocado subidas en los bienes de consumo interno y una menor disponibilidad de productos importados. Comerciantes señalan una fuerte caída en las ventas: vendedores que antes comercializaban decenas de kilos de pollo al día ahora venden aproximadamente la mitad, y muchos negocios tienen dificultades para reabastecerse debido a la contracción de la actividad del mercado.
El desempleo es generalizado y los ingresos han caído de forma significativa, obligando a muchas familias a reducir gastos o depender de ayuda informal. Un residente local afirmó que los ahorros podrían agotarse en pocos meses debido al aumento acelerado de los costes y la falta de oportunidades laborales, mientras un comerciante describió cómo el encarecimiento del diésel, la gasolina y el gas ha reducido a la mitad el poder de compra de los consumidores.
Economistas y funcionarios atribuyen la situación a una combinación de problemas estructurales prolongados —deterioro económico, sanciones y debilidad fiscal— junto con nuevas perturbaciones externas derivadas de la inestabilidad regional, que han afectado los mercados energéticos, los tipos de cambio y las rutas de suministro.
El efecto combinado está generando mayor inseguridad alimentaria y un aumento de la pobreza en muchas familias urbanas, además de presión creciente sobre pequeños negocios y servicios públicos con recursos limitados. Las autoridades tienen capacidad reducida para frenar la inflación, y las expectativas del mercado siguen siendo frágiles, lo que aumenta el temor a un deterioro más rápido del nivel de vida sin nuevas medidas de estabilización o alivio económico.



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