Protesta en Lisboa contra reforma laboral

Miles de manifestantes marcharon por Lisboa para protestar contra la reforma laboral propuesta por el gobierno de centro-derecha, que según los sindicatos debilitaría la protección laboral, aumentaría la precariedad y presionaría los salarios a la baja. El proyecto de ley, diseñado para abordar la baja productividad, ya ha generado una fuerte oposición —incluida la primera huelga general del país en más de una década— y los sindicatos advirtieron que, pese a algunas concesiones, medidas clave siguen siendo muy controvertidas.

Líderes sindicales y manifestantes acusaron al gobierno de favorecer a los empleadores al facilitar los despidos y ampliar la subcontratación. Entre los puntos más polémicos están los “bancos de horas individuales”, que permitirían trabajar hasta dos horas extra al día sin pago inmediato, compensadas posteriormente hasta un máximo anual de 150 horas, así como la flexibilización de límites a la subcontratación. Aunque el gobierno retiró algunas disposiciones —como permitir despidos sin pruebas ni testigos— los sindicatos sostienen que las principales amenazas para los trabajadores siguen vigentes.

La marcha reunió a empleados del sector público, sindicatos y grupos civiles que portaban pancartas y coreaban consignas exigiendo la retirada o una revisión profunda de la reforma. La mayor central sindical de Portugal, CGTP, calificó la participación como de “decenas de miles” en la principal avenida de la capital, mientras la policía no ofreció cifras. Los manifestantes afirmaron que las reformas perjudicarían la vida familiar y erosionarían los derechos de los trabajadores con bajos ingresos, en un país donde más de la mitad gana menos de 1.000 euros al mes.

El gobierno defiende que los cambios son necesarios para modernizar el mercado laboral, aumentar la flexibilidad y mejorar la competitividad, mientras analistas señalan que la productividad por hora en Portugal está por debajo del promedio de la Unión Europea. El proyecto sigue en fase de consultas obligatorias con empresarios y sindicatos antes de su presentación al parlamento, y el partido de extrema derecha Chega ha indicado que podría apoyarlo, añadiendo una dimensión política al debate. Las autoridades mantuvieron una presencia policial visible durante la protesta, que transcurrió en gran medida de forma pacífica y sin incidentes graves.

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