Beirut convierte residuos en decoraciones de Ramadán
Comunidades en Beirut han reutilizado desechos para crear decoraciones callejeras de Ramadán, mientras voluntarios recolectan plásticos descartados, cartón, CDs antiguos, madera sobrante y telas para fabricar lunas crecientes, estrellas, faroles tradicionales y arcos iluminados que ahora adornan distintos barrios de la ciudad. La iniciativa comunitaria, liderada por ONG locales, grupos juveniles y voluntarios, organiza talleres en pequeños estudios y centros comunitarios donde los participantes cortan, pintan y ensamblan materiales con herramientas sencillas y suministros donados. Muchos faroles incorporan luces solares para ahorrar electricidad en medio de la persistente crisis energética del Líbano.
Los organizadores señalan que el proyecto combina celebración y sostenibilidad: las decoraciones serán retiradas tras el mes sagrado, almacenadas y reutilizadas el próximo año para reducir residuos y fomentar prácticas circulares en un país con infraestructura de reciclaje limitada y problemas recurrentes en vertederos. Pequeños negocios han contribuido donando empaques o brindando apoyo modesto, mientras familias y niños participan en actividades que fortalecen la cohesión social y ofrecen una alternativa accesible en un contexto de dificultades económicas y servicios públicos reducidos.
La iniciativa busca aumentar la conciencia ambiental al transformar materiales que podrían terminar en basureros en arte público colorido. Voluntarios afirman que las exhibiciones iluminan callejones y fachadas comerciales, y que la iluminación nocturna crea un ambiente festivo que también refleja resiliencia ante la adversidad. El proyecto contempla expandir el modelo más allá del mes sagrado, alentando a escuelas y vecindarios a adoptar prácticas similares y construyendo una red de recolección y reutilización de materiales.
Residentes describen el esfuerzo como una respuesta práctica y alentadora a los desafíos interrelacionados del país: crisis económica, escasez de energía y deficiencias en la gestión de residuos. Cada noche, los faroles solares y las lunas recicladas iluminan las calles como símbolos de fe y ejemplos de innovación comunitaria, demostrando cómo la acción colectiva y la creatividad pueden ahorrar recursos, fortalecer vínculos sociales y preservar tradiciones mientras se atienden preocupaciones ambientales.



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