Protestas venezolanas estallan en Ciudad de México y Brooklyn
Expatriados venezolanos en Ciudad de México y manifestantes en Brooklyn se movilizaron en medio de informes generalizados, pero no verificados, sobre una operación militar de Estados Unidos en Venezuela que supuestamente habría removido al presidente Nicolás Maduro.
En Ciudad de México, manifestantes marcharon ondeando banderas venezolanas y portando carteles que exigían “libertad”, celebrando relatos difundidos en redes sociales que afirmaban que fuerzas estadounidenses habían detenido a Maduro y lo habían trasladado a Estados Unidos. Las narrativas en línea señalaban que Maduro estaría retenido en un centro de detención en Nueva York a la espera de cargos por narcotráfico en EE. UU. y que Washington pretendía asumir el control de Venezuela. Organizadores y participantes evocaron protestas previas de la diáspora contra el gobierno de Maduro, pero autoridades y grandes organizaciones periodísticas no habían confirmado ningún cambio de gobierno en Caracas; las instituciones del Estado venezolano continuaron operando bajo funcionarios que calificaron las supuestas detenciones como un secuestro.
De forma simultánea, activistas de izquierda y grupos contra la guerra se concentraron frente al Metropolitan Detention Center en Brooklyn, donde se afirmaba que Maduro estaba recluido. Los manifestantes corearon consignas contra la intervención de EE. UU. y los conflictos impulsados por intereses petroleros, y oradores calificaron la operación de ilegal y de violación de la soberanía venezolana. Algunos legisladores y críticos estadounidenses reclamaron planes y fundamentos legales más claros, cuestionando si las explicaciones oficiales habían sido suficientes y pidiendo soluciones diplomáticas y respeto al derecho internacional.
Las afirmaciones de que Maduro habría sido derrocado o trasladado a Estados Unidos seguían sin verificación por parte de agencias del gobierno estadounidense, autoridades venezolanas o medios internacionales consolidados. Verificadores y analistas advirtieron que los reportes impulsados por redes sociales, y las celebraciones de la diáspora que estos generan, no constituyen confirmación de una transferencia de poder. Observadores señalaron que una captura real de un jefe de Estado en funciones provocaría comunicados oficiales inmediatos y amplia cobertura global, algo que no se había producido hasta el momento.
Maduro enfrenta acciones legales en Estados Unidos desde una acusación de 2020 por cargos que incluyen conspiración de narcoterrorismo, los cuales él niega. Aunque muchos gobiernos occidentales se oponen a su mandato, los informes disputados y las protestas subsiguientes pusieron de relieve profundas divisiones globales sobre intervención, soberanía y uso de la fuerza. El episodio subrayó la rapidez con la que información no verificada puede movilizar a comunidades en el exterior e intensificar tensiones diplomáticas, y reavivó llamados a basarse en anuncios verificados de fuentes oficiales y medios de referencia antes de aceptar afirmaciones dramáticas como hechos.



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