Protestas en el sur de Yemen tras la salida de EAU

Estallaron protestas en el sur de Yemen después de que Emiratos Árabes Unidos anunciara la retirada de sus fuerzas restantes tras un ataque aéreo de la coalición liderada por Arabia Saudí contra el puerto sureño de Mukalla. El ataque, que Riad dijo haber dirigido contra un cargamento de armas vinculado a EAU destinado a separatistas del sur, provocó una respuesta inmediata y contundente: EAU afirmó haberse sorprendido por la acción, negó que el envío contuviera armas y anunció el fin voluntario de su misión antiterrorista en Yemen. El jefe del Consejo Presidencial yemení, Rashad al-Alimi, pidió que las fuerzas emiratíes abandonaran el país en un plazo de 24 horas, intensificando las tensiones y dando paso a manifestaciones de apoyo al Consejo de Transición del Sur (STC).
Testigos informaron de multitudes bloqueando carreteras y coreando consignas en Adén y otras localidades del sur, con muchos expresando ira y temor a que la retirada de EAU desestabilice la seguridad local y abandone a fuerzas aliadas que ayudaron a contrarrestar a grupos rivales. Las autoridades locales y las fuerzas de seguridad contuvieron en gran medida las protestas, pero advirtieron que la salida podría generar un vacío de seguridad y elevar los riesgos para civiles y operaciones humanitarias.
El ataque en Mukalla marcó una escalada notable en una brecha creciente entre Arabia Saudí y EAU —dos antiguos socios en operaciones contra el movimiento hutí alineado con Irán— cuyos intereses estratégicos han divergido en los últimos años. Abu Dabi ha respaldado a separatistas del sur que buscan autonomía, mientras Riad ha seguido apoyando al gobierno yemení reconocido internacionalmente. Funcionarios saudíes acusaron a EAU de presionar a los separatistas para realizar operaciones cerca de las fronteras saudíes y calificaron la seguridad nacional como una “línea roja”, reflejando una desconfianza cada vez mayor entre las potencias del Golfo.
Analistas advirtieron que la disputa podría tener implicaciones regionales y económicas más amplias: tanto Arabia Saudí como EAU son miembros influyentes de la OPEP, y su distanciamiento podría complicar la coordinación sobre decisiones de producción de petróleo. Dentro de Yemen, observadores señalaron que la retirada podría reconfigurar los equilibrios de poder locales, envalentonar a facciones rivales y tensionar una gobernanza ya frágil y las respuestas humanitarias.
EAU enmarcó su decisión como una reevaluación del compromiso militar, señalando que girará hacia la cooperación diplomática, económica y de seguridad en lugar de una presencia directa de tropas, tras haber reducido en gran medida sus fuerzas desde 2019. Líderes yemeníes, figuras comunitarias y agencias de ayuda pidieron contención y diálogo, subrayando que una renovada inestabilidad podría agravar el sufrimiento humanitario.

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