Explosión golpea una mezquita en Homs
Una explosión dentro de la mezquita Imam Ali bin Abi Talib, en Homs, mató al menos a ocho fieles y dejó 18 heridos, advirtieron las autoridades, señalando que la cifra de víctimas podría aumentar mientras los equipos de rescate continúan las labores de búsqueda y recuperación. El estallido se produjo durante las oraciones del mediodía, cuando unas 300 personas se habían congregado; testigos describieron una devastadora explosión con fuego que destrozó parte del templo, rompió ventanas y esparció escombros por calles cercanas. Servicios de emergencia y defensa civil evacuaron a los heridos y recuperaron víctimas de entre los escombros, mientras fuerzas de seguridad acordonaron la zona.
El Ministerio de Salud y autoridades regionales informaron de múltiples víctimas y señalaron que varios heridos se encontraban en estado crítico, recibiendo tratamiento por lesiones de metralla y onda expansiva. Funcionarios locales y personal médico atendieron las consecuencias inmediatas del ataque, mientras hospitales y ambulanzas afrontaban un aumento repentino de pacientes. Videos y fotografías difundidos por autoridades mostraron daños en el interior y las fachadas, superficies ennegrecidas y escenas de caos mientras bomberos apagaban pequeños incendios provocados por la explosión.
Un grupo suní ultraconservador, Saraya Ansar al-Sunnah, reivindicó la autoría en sus canales de Telegram; la organización ya había atribuido previamente un atentado suicida contra una iglesia en Damasco en junio que dejó 20 muertos. Las autoridades sirias abrieron una investigación sobre el ataque y el tipo de artefacto utilizado, mientras los servicios de seguridad incrementaron las patrullas y reforzaron la protección de los lugares religiosos en Homs.
El Ministerio de Exteriores de Siria condenó la explosión como un “crimen terrorista”, y capitales regionales como Arabia Saudí, Líbano y Qatar emitieron condenas. Líderes religiosos locales y figuras comunitarias pidieron calma y unidad, instando a la población a no permitir que el ataque avive tensiones sectarias.
El asalto reavivó temores de violencia sectaria dirigida contra la minoría alauí, a la que pertenece el exlíder Bashar al-Assad, en medio de una inestabilidad más amplia y la presencia de múltiples actores armados en Siria. Funcionarios advirtieron que el ataque podría profundizar divisiones y complicar la frágil seguridad en zonas que aún se recuperan de años de conflicto.
Las autoridades señalaron que las cifras de víctimas siguen siendo provisionales mientras continúan las tareas de recuperación y los exámenes forenses. Investigadores recopilaban pruebas en el lugar de la mezquita y entrevistaban a testigos para establecer el origen y la naturaleza del artefacto explosivo. Mientras las familias lloraban a los fallecidos y los hospitales atendían a los heridos, líderes comunitarios preparaban funerales y apelaban a la contención, al tiempo que las fuerzas de seguridad trabajaban para prevenir nuevos ataques contra civiles y lugares religiosos.



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