Navidad en Latakia tras la caída de Assad
Los cristianos de la ciudad costera siria de Latakia celebraron la Navidad con una esperanza cautelosa y una persistente incertidumbre, al conmemorar la festividad un año después de la caída del régimen del presidente Bashar al-Assad. Las campanas de las iglesias repicaron y se celebraron misas a la luz de las velas mientras los fieles se reunían para conmemorar el nacimiento de Cristo, reflexionando sobre un año de profundos cambios políticos que transformaron la vida cotidiana en una región considerada durante mucho tiempo un bastión del antiguo gobierno.
Las celebraciones de Nochebuena y Navidad se desarrollaron bajo un dispositivo de seguridad reforzado pero discreto, con sacerdotes encabezando oraciones por la paz, la estabilidad y la reconciliación tras más de una década de conflicto. Muchos asistentes dijeron que las celebraciones se sintieron diferentes este año, marcadas por una mezcla de alivio porque los combates han disminuido en partes del país y ansiedad por el futuro de las comunidades minoritarias en un panorama político aún frágil. La asistencia a las iglesias fue descrita como estable, aunque algunas familias que huyeron durante la guerra aún no han regresado.
Los residentes señalaron que la festividad se vivió de forma más modesta que antes del conflicto, ya que las dificultades económicas limitaron las decoraciones, los regalos y las grandes reuniones. La inflación, la escasez y la infraestructura dañada siguen afectando la vida diaria en Latakia, y muchos cristianos afirmaron que la supervivencia y la reconstrucción continúan siendo las principales preocupaciones. Aun así, varias iglesias se adornaron con luces y belenes, ofreciendo momentos de normalidad y consuelo espiritual.
Líderes comunitarios dijeron que la caída del régimen de Assad ha abierto un nuevo capítulo, pero lleno de interrogantes. Mientras algunos cristianos expresaron la esperanza de que pueda surgir un orden político más inclusivo, otros manifestaron temores sobre la seguridad, los derechos y la emigración, señalando que muchos jóvenes siguen considerando abandonar el país en busca de estabilidad en el extranjero. El clero instó a las congregaciones a permanecer arraigadas en sus comunidades y a participar pacíficamente en la construcción del futuro de Siria.
Las autoridades locales dijeron que las celebraciones navideñas transcurrieron sin incidentes graves y subrayaron la importancia de proteger la libertad religiosa. Grupos de ayuda y organizaciones eclesiales aprovecharon el periodo festivo para distribuir alimentos y asistencia a familias vulnerables, tanto cristianas como musulmanas, reforzando los llamados a la convivencia tras años de división.
Mientras los himnos resonaban en las iglesias de Latakia, los fieles dijeron que la Navidad de este año tuvo un significado más profundo, simbolizando la resiliencia tras años de guerra e incertidumbre. Un año después del colapso del gobierno de Assad, las celebraciones reflejaron tanto las cicatrices del pasado como una esperanza cautelosa de que la paz, por frágil que sea, pueda arraigar nuevamente en Siria.



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