El Papa pide misericordia para los presos
El Papa Leo celebró una misa en la Basílica de San Pedro con motivo del Jubileo de los Presos, parte del Año Santo en curso inaugurado por el Papa Francisco y que se extenderá hasta el 6 de enero de 2026. En su homilía, el pontífice recordó la apertura de la Puerta Santa el 26 de diciembre por parte de Francisco en la iglesia del Padre Nuestro dentro de la prisión romana de Rebibbia y reiteró el llamado a los gobiernos para que adopten “formas de amnistía o remisión de la pena” coherentes con la tradición jubilar.
Leo aprovechó la ocasión para poner de relieve problemas sistémicos que afectan a los sistemas penitenciarios en todo el mundo, como el hacinamiento, las largas detenciones preventivas, las malas condiciones de reclusión, el acceso insuficiente a la defensa legal y la escasez de programas de rehabilitación y formación laboral. Instó a los legisladores a considerar alternativas a la cárcel para los infractores no violentos y presentó la misericordia y las reducciones de condena cuidadosamente diseñadas como herramientas que pueden aliviar la presión sobre las prisiones y corregir injusticias. Subrayó que la misericordia complementa, y no sustituye, la rendición de cuentas, y afirmó que las sociedades son juzgadas por la forma en que tratan a las personas privadas de libertad.
El Vaticano indicó que las conferencias episcopales han informado sobre condiciones deficientes en numerosos países, y el Papa llamó a parroquias y organizaciones caritativas a intensificar la atención pastoral a los presos y a sus familias, así como a apoyar los esfuerzos de reintegración. Grupos de derechos humanos y organizaciones defensoras acogieron el mensaje como un respaldo a demandas históricas de reforma penal y de cumplimiento de estándares internacionales, advirtiendo que el hacinamiento y la falta de personal incrementan los riesgos de abusos y radicalización. Algunos críticos señalaron que amnistías amplias podrían socavar la seguridad pública o los derechos de las víctimas; funcionarios del Vaticano respondieron que cualquier medida debe aplicarse de forma responsable, caso por caso, con salvaguardas que equilibren justicia y cohesión social.
Al concluir el acto jubilar, Leo exhortó a los fieles a ver a los presos como personas capaces de renovación y pidió acciones concretas que traduzcan el mensaje espiritual del Año Santo en políticas y programas que devuelvan dignidad y esperanza a quienes más sufren las consecuencias del encarcelamiento.



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