Belén vuelve a encender su árbol de Navidad
Belén encendió un árbol de Navidad de 20 metros en la Plaza del Pesebre, retomando las celebraciones públicas completas por primera vez desde 2022 tras dos años de cancelaciones vinculadas a la guerra en Gaza. Miles de palestinos de Cisjordania e Israel llenaron la plaza mientras el árbol rojo y dorado se iluminaba y los coros regresaban a los escalones de la Iglesia de la Natividad, venerada como el lugar de nacimiento de Jesús.
Organizadores y líderes religiosos describieron la reactivación como un hito tanto emocional como económico. La suspensión de festividades en los últimos años golpeó duramente a la economía de Belén, dependiente del turismo: tiendas, hoteles y artesanos reportaron fuertes pérdidas. Por eso, el regreso de peregrinos, las procesiones con velas hacia la Gruta de la Natividad y el renovado flujo de visitantes fueron recibidos como señales de recuperación. Los preparativos tomaron semanas: carpinteros reconstruyeron escenarios, voluntarios decoraron callejones y grupos parroquiales ensayaron actuaciones que habían quedado en pausa.
Aunque Gaza se encuentra a unos 60 km, los habitantes de la Cisjordania ocupada por Israel han sentido profundamente los efectos del conflicto, muchos con familiares en Gaza y con un turismo reducido por la inseguridad. Las autoridades vigilaron de cerca la seguridad para garantizar que las celebraciones pudieran realizarse sin incidentes. Barreras de concreto instaladas durante la crisis, ahora cubiertas de grafitis, forman parte del paisaje urbano que rodea el renacimiento de las festividades.
Comerciantes señalaron que el encendido atrajo a las mayores multitudes desde que comenzaron las interrupciones, mientras líderes locales advirtieron que la recuperación económica total llevará tiempo tras dos años difíciles. Músicos tocaron en la plaza y niños se reunieron alrededor del imponente árbol mientras los asistentes describían la noche como una señal de resiliencia y un paso hacia la normalidad. Para residentes y visitantes, el regreso de las ceremonias representó más que una observancia estacional: marcó el retorno de ritmos culturales y espirituales esenciales para la identidad de Belén, ofreciendo una afirmación de esperanza en medio de la incertidumbre regional.



Post Comment