Machado aparece en Oslo tras su fuga

La laureada con el Premio Nobel de la Paz, María Corina Machado, apareció en el balcón del Grand Hotel de Oslo, cantando el himno nacional de Venezuela y saludando a seguidores que la vitoreaban tras abandonar su país en secreto. Machado, que tenía prohibición de viajar y pasó más de un año escondida, habría escapado en barco hacia Curazao y luego volado en un avión privado a Noruega. Videos y testigos mostraron a la multitud coreando “valiente” y “libertad” mientras ella trepaba una valla para abrazar a simpatizantes detrás de los cercos de seguridad. La Casa Blanca no comentó de inmediato los informes sobre su tránsito por Curazao.

Machado había sido impedida de participar en las elecciones presidenciales de 2024 pese a ganar las primarias opositoras; se ocultó en agosto después de que las autoridades intensificaran arrestos de figuras de la oposición tras una votación disputada que organismos estatales adjudicaron al presidente Nicolás Maduro, pero que la oposición impugna con actas publicadas a nivel de mesa. La prohibición de viaje y la persecución política han sido elementos constantes del enfrentamiento de Machado con el gobierno de Maduro.

Su aparición en Oslo se produjo después de que su hija aceptara el Premio Nobel de la Paz en su nombre; Machado no pudo asistir a la ceremonia, pero fue representada con un gran retrato en el ayuntamiento y con un discurso pronunciado por su hija que subrayó la centralidad de la democracia para la paz. El Comité Nobel destacó las décadas de defensa de Machado frente al autoritarismo, su lucha por elecciones libres y derechos humanos, y su papel en la movilización de la sociedad civil pese a la represión.

Tras el anuncio del premio, se registraron escenas de celebración en varios países de Latinoamérica y en Caracas, donde simpatizantes se reunieron con banderas y consignas. Líderes internacionales enviaron felicitaciones, presentando el galardón como una señal de la atención global continua a la crisis venezolana. El gobierno de Maduro respondió con críticas moderadas, acusando a instituciones extranjeras de interferencia política. Analistas señalan que el premio podría aumentar la presión geopolítica sobre Caracas y elevar el perfil internacional de Machado en un momento delicado para las negociaciones sobre alivio de sanciones y garantías electorales, aunque no implica cambios políticos inmediatos.

Machado difundió un mensaje dedicando el premio “al valor del pueblo venezolano” y reafirmando su compromiso con una transición democrática pacífica. Para sus seguidores, su llegada a Oslo representa un impulso simbólico para el ánimo opositor y un recordatorio de las dificultades persistentes —colapso económico, migración masiva y represión política— que siguen alimentando los llamados al cambio.

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