El presidente de EE.UU. ordena revisar el calendario vacunal

El presidente de Estados Unidos firmó un memorando instruyendo a las agencias de salud a revisar el calendario nacional de vacunación infantil y considerar su alineación con prácticas usadas en países desarrollados comparables, después de que asesores federales de vacunas avanzaran para reducir la recomendación histórica de administrar una dosis de hepatitis B a todos los recién nacidos al nacer. La directiva ordena al secretario de Salud y Servicios Humanos y a la directora del CDC comparar calendarios internacionales, evaluar la evidencia científica y actualizar el esquema infantil estadounidense si se determina que los modelos extranjeros son superiores, al tiempo que se preserva el acceso a todas las vacunas aprobadas para las familias que opten por ellas, según la Casa Blanca.

El cambio de política, emitido mientras se reunía el comité asesor del CDC, se considera uno de los más trascendentales en décadas y sigue a la votación del comité para limitar la dosis universal de hepatitis B a bebés cuyas madres den positivo o cuyo estado sea desconocido. Los defensores sostienen que la revisión podría identificar componentes innecesariamente exigentes del calendario estadounidense —donde los niños reciben vacunas contra más enfermedades que muchos de sus pares europeos y asiáticos— y que un enfoque racionalizado y basado en evidencia podría reducir la vacilación parental.

Expertos en salud pública, sociedades médicas y antiguos funcionarios del CDC han criticado duramente la medida, advirtiendo que parece motivada políticamente y que podría ignorar diferencias clave en la prevalencia de enfermedades, la cobertura de pruebas prenatales y la infraestructura sanitaria entre Estados Unidos y los países de comparación. Los críticos señalan que la vacunación universal de hepatitis B en recién nacidos ha sido vital porque no todas las madres reciben cribado prenatal y porque la transmisión perinatal conlleva riesgos de por vida; reducir esta política podría erosionar décadas de progreso, debilitar la inmunidad colectiva e incrementar el riesgo de brotes, especialmente en comunidades vulnerables.

El memorando inicia un proceso de meses de investigación y consultas para HHS y el CDC, uno que probablemente atraerá escrutinio de estados, escuelas, asociaciones pediátricas y grupos de padres. Observadores anticipan desafíos legales y resistencia a nivel estatal mientras las partes debaten si los cambios propuestos serían obligatorios o solo recomendaciones. Mientras tanto, hospitales y pediatras enfrentan incertidumbre inmediata al adaptarse a la guía revisada sobre hepatitis B.

Sigue sin estar claro cómo se ponderarán los aportes de expertos y qué modelos internacionales se considerarán adecuados. Funcionarios de salud prometen una revisión basada en evidencia, pero muchas autoridades sanitarias advierten que reducir o retrasar las vacunaciones infantiles en Estados Unidos podría ampliar desigualdades y minar la confianza pública. El resultado de la revisión definirá la política de inmunización infantil del país y su postura en la toma de decisiones sanitarias globales en los próximos años.

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