Xi recibe a Macron en Pekín para conversaciones clave

El presidente chino Xi Jinping recibió al presidente francés Emmanuel Macron en Pekín durante el segundo día de la visita de Estado de tres jornadas, en una ceremonia oficial seguida de reuniones centradas en reforzar vínculos bilaterales en un contexto de crecientes tensiones comerciales globales. Macron llegó acompañado por una amplia delegación empresarial de los sectores energético, aeronáutico, agrícola y tecnológico, subrayando el enfoque económico de un viaje en el que Francia y la UE buscan un acceso más justo al mercado chino y relaciones comerciales más equilibradas.

Las conversaciones se centraron en reequilibrar las relaciones comerciales UE–China, con Francia insistiendo en mejores condiciones para las empresas europeas y expresando preocupación por la competencia impulsada por subsidios estatales y el acceso limitado al mercado. Funcionarios chinos señalaron disposición a profundizar la cooperación económica, pero advirtieron contra la “politización” de los temas comerciales. Observadores prevén acuerdos o entendimientos en energía, agricultura y tecnología verde, aunque destacan que persisten disputas sobre subsidios, normativas y protecciones industriales que podrían frenar avances más amplios.

Macron también instó a Pekín a ejercer su influencia sobre Moscú para apoyar esfuerzos diplomáticos destinados a reducir la tensión en Ucrania, presentando a China como un actor global con responsabilidad en la resolución del conflicto. Analistas interpretan la postura de Macron como un intento de equilibrar la unidad europea con un compromiso pragmático, buscando evitar un enfrentamiento directo mientras responde a la creciente firmeza china en comercio, seguridad y diplomacia.

La visita ocurre mientras China busca atraer negocios en medio de los aranceles estadounidenses que han alterado el comercio mundial, presentándose como un socio alternativo para compañías europeas. China compra alrededor de 35 mil millones de dólares en bienes franceses cada año —incluyendo cosméticos, piezas aeronáuticas y licores— mientras Francia importa unos 45 mil millones en productos chinos, en su mayoría bienes de consumo de bajo valor que suelen aprovechar la exención aduanera de la UE para compras inferiores a 150 euros.

En el plano estratégico, el viaje se produce antes de grandes citas internacionales: Francia será anfitriona de la cumbre del G7 de 2026 y China presidirá el foro APEC el próximo año, lo que añade peso diplomático a la misión de Macron para posicionar a Francia como mediador entre China y las potencias occidentales. Aunque se esperan compromisos de cooperación en sectores específicos, analistas advierten que la visita no resolverá las diferencias estructurales más profundas sobre política industrial, apertura de mercado y prácticas comerciales, dejando a Europa en un delicado equilibrio entre mantener el compromiso económico y proteger sus intereses estratégicos.

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