Hondureños enfrentan tensa elección presidencial


Los hondureños hicieron fila en centros de votación de todo el país en una elección presidencial muy reñida, seguida de cerca por observadores nacionales e internacionales en medio de llamados generalizados a la transparencia y temores por el futuro político del país. Votantes describieron un ambiente tenso y pidieron que cualquier ganador lo haga con un margen claro para evitar disputas, subrayando la necesidad de procesos justos y confianza en el conteo de votos.

Las encuestas previas apuntaban a una contienda casi de tres vías entre Rixi Moncada, exministra de Defensa y candidata del gobernante partido LIBRE; Nasry Asfura, exalcalde de Tegucigalpa y aspirante del conservador Partido Nacional; y Salvador Nasralla, presentador de televisión y candidato del centrista Partido Liberal. La jornada también incluía la elección de 128 diputados, cientos de alcaldías y miles de cargos locales, todo en un clima fuertemente polarizado donde los principales contendientes se acusaron mutuamente de planear fraude. Moncada insinuó que podría no reconocer los resultados oficiales si consideraba comprometida la integridad del proceso.

La Organización de Estados Americanos expresó preocupación y pidió al gobierno saliente garantizar comicios libres de intimidación, fraude e injerencias. La campaña tuvo lugar en un contexto de fuertes tensiones socioeconómicas —seis de cada diez hondureños viven en pobreza— y una historia de inestabilidad política desde el golpe de 2009 que derrocó al expresidente Manuel Zelaya. La elección de Xiomara Castro en 2021 rompió décadas de dominio liberal y nacionalista; al estar impedida para reelegirse, su sucesor heredará desafíos profundos como corrupción arraigada, violencia de pandillas y crisis económicas.

Al cierre de urnas, surgieron reportes de centros que terminaron la votación mientras aún había personas esperando, lo que generó quejas de votantes y observadores. El Consejo Nacional Electoral había ampliado el horario oficial y permitido que cada mesa extendiera su funcionamiento, pero algunas cerraron anticipadamente, hechos que ahora se investigan.

Los primeros resultados parciales, con alrededor de un tercio de votos contados, mostraron a Asfura con una ligera ventaja, seguido de cerca por Nasralla y con Moncada rezagada; el escrutinio recibió un intenso escrutinio tras las mutuas acusaciones de fraude. Intervenciones externas, incluido un respaldo de Donald Trump a Asfura, incrementaron temores de influencia extranjera.

Las autoridades pidieron calma mientras avanzaba el conteo, mientras simpatizantes opositores denunciaron falta de transparencia y advirtieron sobre posible manipulación. Analistas señalaron que el periodo poselectoral podría volverse volátil si los principales aspirantes rechazan el resultado, subrayando la importancia de restaurar la confianza institucional y afrontar los urgentes problemas de seguridad y economía, independientemente de quién gane.

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