Brown establece récords mundiales de ultrafondo
Christian Brown Johnson batió dos récords Guinness en la Great World Race al completar siete ultramaratones de 50 km en siete continentes en un tiempo récord de seis días, 10 horas y 24 minutos, y al lograr el promedio más rápido en las siete pruebas (4:29:22). La segunda edición del evento contó con 55 finalistas de 16 países que corrieron etapas en la Antártida, Sudamérica, Norteamérica, Europa, África, Asia y Australia, con paradas en Ciudad del Cabo, Abu Dabi, el Algarve, Cartagena, Perth y un cierre en Miami. Los participantes afrontaron condiciones extremas —desde −27°C sobre el hielo antártico hasta 34.9°C en Perth— además de largos vuelos intercontinentales y escasas oportunidades de recuperación.
El estadounidense Paul Box ganó la categoría masculina con un tiempo medio de maratón de 3:26:29, mientras que la lituana Roma Puisiene se adjudicó el título femenino promediando 3:53:14. El veterano Dan Little, de 82 años y 359 días al llegar a Miami, volvió a convertirse en la persona de mayor edad en completar una media maratón en los siete continentes en una semana, reforzando el atractivo del evento para atletas que buscan poner a prueba los límites de edad y resistencia. Los organizadores destacaron varios récords de etapa y afirmaron que la participación demuestra el creciente interés por formatos extremos de ultraresistencia ligados a viajes.
La estructura de la carrera obligaba a completar cada etapa y embarcar de inmediato en vuelos largos hacia el siguiente continente, creando una prueba severa de recuperación, gestión del sueño y adaptación a cambios bruscos de clima y huso horario. Más de 295 kilómetros de carrera, combinados con la logística de traslados internacionales, elevaron el desafío más allá del rendimiento puramente deportivo. Varios corredores señalaron que lidiar con vuelos consecutivos, escaso descanso y variaciones térmicas rápidas fue tan decisivo como mantener un buen ritmo.
Según los organizadores, la Great World Race está evolucionando hacia uno de los eventos de resistencia más ambiciosos del mundo, al unir rendimiento atlético con la exigencia física y psicológica de los viajes. La mezcla de élite y veteranos —sumada a actuaciones destacadas de atletas de edad avanzada— refleja una tendencia creciente en la ultradistancia: desafíos multicontinentales que cada vez más corredores consideran objetivos alcanzables. Para muchos finalistas, la prueba representó un triunfo personal de estrategia, resistencia y capacidad de adaptación; para el deporte, señaló el auge de formatos que combinan viaje y competición, ampliando los límites más allá del maratón tradicional.



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