Gaza acoge torneo de fútbol para amputados


Decenas de palestinos amputados se reunieron en el centro de Gaza para un torneo de fútbol que, según sus organizadores, busca alimentar la esperanza, reactivar la vida deportiva y destacar la resiliencia después del conflicto reciente. Disputado en una cancha donde se veían muletas y prótesis a un costado, el campeonato reunió a más de cincuenta jugadores adultos y a un grupo juvenil de entre diez y quince niños y niñas, compitiendo en partidos adaptados bajo las reglas de la Federación Mundial de Fútbol para Amputados, que exige jugar con muletas y sin prótesis.

Muchos participantes perdieron extremidades durante la última guerra y en episodios de violencia anteriores; autoridades sanitarias de Gaza han reportado miles de amputaciones, lo que crea necesidades urgentes de rehabilitación a largo plazo. El torneo, organizado por la Asociación Palestina de Fútbol para Amputados (PAFA) con apoyo del Comité Internacional de la Cruz Roja, forma parte de una liga local fundada en 2019 que ya cuenta con más de cien jugadores y programas juveniles para amputados desde cinco años. Entrenadores, árbitros y administradores recibieron capacitación del CICR para gestionar y sostener la iniciativa.

Jugadores y responsables describieron el campo como un espacio de sanación física y psicológica. Sobrevivientes afirmaron que unirse al equipo les devolvió propósito, vínculos sociales y una sensación de agencia tras lesiones traumáticas. Varios expresaron la ambición de representar a Palestina en el extranjero y competir en campeonatos internacionales, viendo el deporte como un camino para recuperar normalidad y dignidad y demostrar que son protagonistas activos en la reconstrucción de sus vidas.

El torneo funciona también como muestra pública de resiliencia en medio de la destrucción generalizada: muchas comunidades de Gaza siguen enfrentando viviendas, escuelas y centros médicos dañados, escasez de equipo y movilidad limitada que obstaculizan la rehabilitación y la posibilidad de competir internacionalmente. Observadores señalan que el evento cambia la percepción al poner en primer plano la capacidad y la solidaridad comunitaria, y no solo el sufrimiento.

Pese a su fuerza simbólica, los desafíos prácticos continúan. Organizadores y jugadores lidian con recursos escasos, infraestructura deteriorada por la guerra, sistemas de transporte y salud frágiles y restricciones que complican viajar para entrenamientos y torneos. Aun así, los participantes dijeron que el título del campeonato —“Esperanza”— refleja un esfuerzo deliberado por fomentar optimismo y reanimar la vida deportiva de forma gradual, usando el fútbol para unir a atletas amputados y proyectar un mensaje de resistencia en el paisaje golpeado de Gaza.

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