Bolivia evalúa la devastación por inundaciones


El presidente boliviano Rodrigo Paz visitó una localidad del centro del país devastada por inundaciones y deslizamientos, mientras equipos de rescate y vecinos retiraban lodo y buscaban personas desaparecidas. Las intensas lluvias provocaron el derrumbe de una ladera que arrastró barro, troncos y rocas hacia la comunidad, inundando viviendas y dañando infraestructura y cultivos. Bomberos realizaron operaciones de rescate y seguían buscando al menos a dos personas reportadas como desaparecidas.

El gobierno anunció trescientos ochenta mil dólares en cooperación internacional para ayuda humanitaria inmediata, monto independiente de los presupuestos de reconstrucción. Las autoridades nacionales desplegaron maquinaria pesada para despejar escombros y ayudar a los residentes a regresar a sus hogares. El esfuerzo de socorro se nutre de contribuciones reportadas previamente por la Agencia de Cooperación Internacional de Japón (JICA) y la Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID). JICA está enviando insumos de emergencia —incluidas bombas de agua y equipo esencial— mientras Estados Unidos aportó cien mil dólares en asistencia humanitaria para apoyar a más de cuatro mil trescientas personas en municipios rurales.

El presidente Luis Arce declaró emergencia nacional después de que lluvias torrenciales afectaron a los nueve departamentos, causando desplazamientos masivos, daños en infraestructura y decenas de muertes en episodios anteriores este año. Cifras de Naciones Unidas citadas por funcionarios estiman que más de quinientas noventa mil viviendas han sido afectadas por las inundaciones. El gobierno afirmó que los fondos internacionales agilizarán la distribución de carpas, paquetes de alimentos, sistemas de filtración de agua y artículos de higiene, dando prioridad a comunidades rurales e indígenas vulnerables.

Las autoridades señalaron que las contribuciones actuales no cubren toda la magnitud del daño, pero proporcionan un impulso crucial para pasar de la asistencia inmediata a la recuperación a largo plazo. Entre los planes considerados figuran reparaciones de carreteras y drenajes, mejoras en sistemas preventivos y la búsqueda de más financiamiento internacional y préstamos para apoyar la reconstrucción y medidas de resiliencia. Observadores destacaron que la situación evidencia el creciente impacto de fenómenos climáticos extremos en América Latina y la necesidad de ampliar los esfuerzos de adaptación y mitigación. Funcionarios dijeron que continúa la coordinación entre agencias nacionales y locales, socios internacionales y grupos comunitarios para acelerar la entrega de ayuda y restablecer los servicios básicos.

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