Japón despliega drones para ahuyentar osos


Una prefectura del centro de Japón comenzó a utilizar drones emisores de sonido y otras medidas para frenar el fuerte aumento de encuentros con osos negros asiáticos, que este año han dejado decenas de heridos y varias muertes. Los drones de color rosa brillante, desarrollados por Aero Japan y del tamaño de un trípode ancho, están equipados con altavoces que reproducen ladridos de perro, megáfonos y pequeños lanzadores de petardos. Sus operadores los vuelan por rutas predeterminadas sobre huertos y aldeas, con el fin de espantar a los osos de vuelta al bosque sin causarles daño. La prefectura de Gifu dijo que los dispositivos son una respuesta “inmediata” ante un aumento de casi ocho veces en los avistamientos este otoño en lugares como el parque frutal Kurouchi cerca de la ciudad de Hida.

El impulso para proteger a residentes, agricultores y turistas sigue a un repunte nacional de incidentes: la cadena NHK informa de cerca de doscientas veinte personas heridas y trece fallecidas desde abril. Expertos relacionan el incremento con una combinación de cosechas pobres de alimentos naturales como bellotas, cambios en la hibernación y en el forrajeo ligados al clima, despoblación rural y campos abandonados, factores que acercan a los osos a las zonas habitadas. Conservacionistas señalan que la población de oso negro asiático ha crecido desde dos mil doce al disminuir la caza, lo que complica las decisiones de manejo porque la especie también está catalogada como vulnerable.

Las respuestas locales van más allá de los drones. Las autoridades han colocado trampas con miel, talado árboles frutales que atraen a los osos, emitido advertencias y reforzado patrullas; las escuelas reparten cascabeles y piden a los niños caminar en grupo. En Shirakawa-go, un turístico pueblo declarado patrimonio de la humanidad, el ataque reciente de una cría de oso a un visitante extranjero llevó a instalar más señales, trampas y avisos instando a los turistas a permanecer en grupo y evitar zonas aisladas por la noche. Algunos visitantes están modificando planes y llevando cascabeles; varios gobiernos han emitido alertas de viaje advirtiendo de ataques en áreas rurales.

Funcionarios afirman que las pruebas con drones, activos ya en localidades montañosas como Takayama y Shirakawa, buscan ser no letales y podrían convertirse en herramienta permanente si resultan eficaces. Hasta ahora se han usado junto a cazadores, patrullas y otros métodos disuasorios; críticos y grupos conservacionistas advierten que las medidas sonoras no abordan las causas de fondo y piden mayor protección de hábitats, mejor gestión de residuos y planificación territorial para reducir el conflicto entre humanos y osos. El nivel de incidentes ha sido tan alto que el ejército fue desplegado a principios de mes para apoyar labores de control en regiones del norte, lo que subraya el desafío de equilibrar la seguridad pública con la conservación de la fauna.

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