La ONU respalda el plan de transición para Gaza impulsado por Trump


El Consejo de Seguridad de la ONU aprobó una resolución redactada por Estados Unidos que respalda el plan de veinte puntos del expresidente Donald Trump para poner fin a la guerra en Gaza y que autoriza una fuerza internacional de estabilización junto con arreglos de gobernanza transitoria para el enclave palestino. La medida obtuvo catorce votos a favor y abstenciones de Rusia y China, que argumentaron que el texto no define claramente el papel de la ONU y concede un control excesivo a un mecanismo liderado por Washington.

La resolución incorpora el plan de Trump como anexo y legitima una “Junta de Paz” presidida por él, concebida para supervisar la reconstrucción, la recuperación económica y la transición política en Gaza. También autoriza una Fuerza Internacional de Estabilización encargada de desmilitarizar el territorio —desmantelar infraestructura militar y recolectar armamento— y establece un periodo inicial de despliegue para facilitar la retirada gradual de las fuerzas israelíes y aplicar el alto el fuego y los acuerdos de liberación de rehenes establecidos en la fase previa negociada entre Israel y Hamás.

La Autoridad Palestina celebró la votación y expresó disposición a participar, un respaldo diplomático que, según observadores, ayudó a evitar un veto ruso. Hamás rechazó el marco, insistiendo en que no se desarmará y calificando la propuesta como una forma de “tutoría extranjera”, lo que anticipa un posible choque entre el grupo y cualquier fuerza internacional que llegue a desplegarse. El embajador estadounidense ante la ONU, Mike Waltz, presentó la resolución como un camino hacia la autodeterminación palestina condicionado a la reconstrucción y a reformas; el presidente Trump celebró la adopción e indicó que habrá nuevos anuncios sobre los integrantes de la junta.

Analistas consideran que la aprobación representa un paso diplomático significativo, al aportar respaldo jurídico e institucional para un cambio profundo en la gobernanza y la seguridad de Gaza. No obstante, persisten grandes interrogantes: qué países aportarán tropas a la nueva fuerza, si Israel y Hamás cumplirán plenamente los compromisos adquiridos, cómo funcionará en la práctica la Junta de Paz y si la reconstrucción y las reformas podrán avanzar en un contexto de tensiones persistentes. Rusia y China advirtieron que la falta de detalles podría dejar a la ONU al margen, mientras que los defensores del plan argumentan que la autorización es necesaria para movilizar recursos internacionales y dar legitimidad al proceso de transición.

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