Lluvias intensas desplazan a familias en Colombia
Una serie de lluvias intensas y atípicas ha desplazado a más de 31.000 familias en toda Colombia, con el departamento caribeño de Córdoba como el más afectado, según informaron las autoridades. Imágenes aéreas mostraron tierras agrícolas inundadas y el embalse de Urrá liberando agua hacia el río Sinú, lo que aumenta el riesgo de nuevas crecidas. Funcionarios locales señalaron que miles de personas fueron forzadas a abandonar sus viviendas en Montería y otras comunidades, muchas de ellas perdiendo sus pertenencias y recibiendo solo ayuda básica de alimentos y agua, mientras crecían los llamados al gobierno para apoyar procesos de reubicación.
La Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres atribuyó las inusuales lluvias de enero a la colisión de un frente frío del hemisferio norte con humedad proveniente de la Amazonía brasileña y un sistema de baja presión, lo que generó nubosidad persistente y fuertes precipitaciones en una época normalmente seca. Las lluvias extremas provocaron desbordamientos de ríos, inundaciones generalizadas, deslizamientos de tierra y daños a la infraestructura, incluidos colapsos de carreteras y puentes, cortes de energía y afectaciones al suministro de agua, complicando las labores de rescate y asistencia.
Equipos de emergencia han realizado evacuaciones en lanchas y helicópteros en zonas donde las vías permanecen bajo el agua; se habilitaron albergues temporales en escuelas y salones comunales, aunque muchos están hacinados y carecen de elementos esenciales como colchones, cobijas y kits de higiene. Organizaciones humanitarias advirtieron sobre mayores riesgos de salud pública por la contaminación del agua y pidieron una respuesta coordinada a nivel nacional e internacional. Autoridades locales reclamaron mayor apoyo del gobierno central, señalando que los recursos municipales son insuficientes para la respuesta inmediata y la recuperación a largo plazo.
Las inundaciones han causado graves pérdidas económicas: cultivos, ganado y actividades pesqueras se han visto afectados en zonas rurales, mientras pequeños comercios urbanos enfrentan elevados costos de reparación. Expertos y grupos ambientales apuntaron a la variabilidad climática, la deforestación y el desarrollo no planificado en riberas como factores que aumentan la vulnerabilidad ante lluvias extremas, y reclamaron sistemas de alerta temprana más sólidos, mejor ordenamiento territorial e inversiones en infraestructura resiliente.
Las autoridades advirtieron que los niveles de los ríos siguen siendo críticos en varias regiones y que los pronósticos anticipan más lluvias, por lo que el número de desplazados podría aumentar. Las labores de limpieza y evaluación de daños están en marcha, pero funcionarios y analistas alertan que la restauración de medios de vida y la superación de los ciclos de pobreza agravados por desastres será un proceso largo y costoso para muchas comunidades afectadas.



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