Iraníes se manifiestan culpando a EE. UU. e Israel

Iraníes reunidos en una manifestación en Teherán afirmaron que Estados Unidos y el régimen israelí son “directamente” responsables de la sangre de quienes perdieron la vida durante los recientes disturbios en el país, que según ellos contaron con apoyo extranjero.
En su declaración final, los participantes pidieron a las autoridades iraníes que adopten medidas inmediatas para mejorar las condiciones de vida y combatir con firmeza la corrupción económica. Señalaron que los enemigos malintencionados de Irán, en especial el criminal Estados Unidos y el régimen israelí al que calificaron de asesino de niños, utilizaron mercenarios organizados para destruir propiedades públicas y privadas, violar las santidades islámicas y atacar la “sagrada unidad” de la nación iraní con el fin de preparar el terreno para la injerencia extranjera.
Los participantes en las manifestaciones a nivel nacional corearon consignas y renovaron su apoyo al Líder de la Revolución Islámica, el ayatolá Seyyed Ali Khamenei. Condenaron a los terroristas armados y mercenarios por profanar el sagrado Corán, incendiar mezquitas, centros médicos y bienes públicos, y matar a civiles. También instaron al poder judicial a castigar severamente a los responsables estadounidense-sionistas.
Asimismo, los manifestantes rechazaron cualquier injerencia extranjera en los asuntos de Irán, así como las declaraciones del presidente estadounidense Donald Trump y de países europeos en apoyo a los recientes disturbios. El comunicado subrayó la necesidad de responder adecuadamente a las demandas legítimas del pueblo iraní.
Las autoridades iraníes acusaron a Estados Unidos e Israel de avivar los disturbios y convocaron la manifestación nacional tras una violenta represión de protestas que han supuesto uno de los mayores desafíos al régimen clerical desde la Revolución Islámica de 1979. Trump dijo que Estados Unidos podría reunirse con funcionarios iraníes y que estaba en contacto con la oposición del país, al tiempo que aumentaba la presión sobre sus líderes, incluida la amenaza de una posible acción militar por la violencia letal contra los manifestantes.
El grupo de derechos humanos con sede en Estados Unidos HRANA afirmó haber verificado la muerte de 544 personas, entre ellas 496 manifestantes y 48 miembros de las fuerzas de seguridad, así como el arresto de 10.681 personas desde que comenzaron las protestas el 28 de diciembre y se extendieron por todo el país. El flujo de información desde la República Islámica se ha visto obstaculizado por un apagón de internet desde el 8 de enero.
Los líderes iraníes se enfrentan a intensas manifestaciones que evolucionaron desde quejas por graves dificultades económicas hasta llamados desafiantes a la caída del profundamente arraigado estamento clerical, en un contexto de notable reducción de la influencia regional del país.

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