Lee Jae-Myung y Xi Jinping buscan un reinicio
El presidente de Corea del Sur, Lee Jae-myung, y el presidente chino, Xi Jinping, se reunieron en Pekín en una cumbre que ambas partes presentaron como orientada a reiniciar las relaciones y restaurar una cooperación a gran escala en los ámbitos político, económico y cultural. Lee calificó las conversaciones como el inicio de una “nueva fase” y pidió que 2026 marque un punto de inflexión para los lazos Corea-China; Xi dijo que China está dispuesta a mejorar las relaciones sobre la base del respeto mutuo y los intereses compartidos, y ambos líderes subrayaron la necesidad de reforzar la comunicación estratégica y gestionar las diferencias para evitar escaladas.
La visita —el primer viaje de Lee a Pekín desde que asumió el cargo y su segundo encuentro con Xi en dos meses— refleja una intensificación del compromiso diplomático mientras Pekín busca una colaboración económica más profunda y vínculos turísticos con Seúl en un contexto de relaciones tensas entre China y Japón. Funcionarios informaron de la firma de 15 acuerdos que abarcan tecnología, propiedad intelectual, transporte y otros ámbitos de cooperación, y señalaron que continuarán las conversaciones a nivel técnico y los canales diplomáticos regulares para implementar los pactos.
Las negociaciones abordaron el comercio y la resiliencia de las cadenas de suministro, donde ambas capitales expresaron interés en una coordinación económica más estrecha dado que China es el mayor socio comercial de Corea del Sur. Seúl enfatizó la previsibilidad de las relaciones y la ampliación de los intercambios entre personas; Pekín destacó los beneficios mutuos para la paz y el desarrollo regionales. En materia de seguridad, los líderes trataron la situación en la península: Lee reiteró la postura surcoreana de que el diálogo es esencial para reducir las tensiones con Corea del Norte, mientras que funcionarios chinos advirtieron contra acciones que puedan aumentar la confrontación en el noreste de Asia.
Observadores ven la cumbre como parte del equilibrio pragmático de Seúl: mantener su alianza con Washington mientras reabre y estabiliza los vínculos con Pekín para proteger intereses económicos. Analistas advierten, sin embargo, que persisten obstáculos estructurales: alineamientos de seguridad divergentes, restricciones tecnológicas chinas y las secuelas de disputas pasadas sobre turismo, intercambios culturales y medidas comerciales podrían limitar una normalización rápida. La implementación de los 15 acuerdos y el seguimiento en los mecanismos bilaterales serán pruebas clave de sinceridad y durabilidad.
Ambos gobiernos enmarcaron el acercamiento como mutuamente beneficioso y prometieron interacción continua a niveles superiores y técnicos. Funcionarios surcoreanos expresaron la esperanza de que la visita marque no solo un reinicio diplomático, sino la creación de un impulso “irreversible” hacia la cooperación estratégica; funcionarios chinos subrayaron la necesidad de gestionar con cuidado las diferencias para sostener relaciones estables.



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