La Navidad ortodoxa se celebra en Belén

El patriarca greco-ortodoxo de Jerusalén, Teófilo III, se unió a altos clérigos de varias iglesias orientales en Belén para inaugurar las celebraciones de la Navidad ortodoxa según el calendario juliano, que este año coincidió con la Epifanía católica. Teófilo III estuvo acompañado por jefes y altos representantes de otras denominaciones orientales —incluidos jerarcas etíopes, greco-sirios y coptos— en la Iglesia de la Natividad, el sitio sagrado compartido venerado como el lugar tradicional del nacimiento de Jesús. Fieles y peregrinos se congregaron fuera de la basílica, donde bandas de música y procesiones precedieron a los oficios, y los asistentes encendieron velas, entonaron himnos antiguos y participaron en procesiones clericales dentro del templo centenario.
Los servicios tuvieron un tono reflexivo y contenido en medio de la inestabilidad regional persistente. Los líderes eclesiásticos enfatizaron la oración por la paz y apelaron a la compasión y la solidaridad con los civiles afectados por el conflicto, enmarcando el mensaje de la Natividad a la luz de las dificultades actuales. La asistencia fue menor que en temporadas anteriores: clérigos y residentes señalaron el desplazamiento, las dificultades económicas y las restricciones de movimiento que han reducido el turismo y limitado la capacidad de muchas familias para viajar a Belén. Las multitudes más reducidas y la seguridad reforzada subrayaron cómo la comunidad cristiana de la ciudad —ya mermada por años de presiones económicas y políticas— sigue soportando el impacto de la caída de los ingresos por peregrinaciones y de la inestabilidad recurrente.
Pese a las limitaciones, clérigos y fieles destacaron la importancia devocional de celebrar la Navidad ortodoxa en Belén y expresaron su determinación de preservar las tradiciones litúrgicas y la observancia comunitaria. Las ceremonias en la Iglesia de la Natividad pusieron de relieve el carácter ecuménico del uso compartido del lugar por múltiples iglesias orientales y la comunidad católica, aun cuando las diferencias de calendario sitúan la Navidad ortodoxa el 6 de enero en el cómputo juliano. Al concluir los oficios, repicaron las campanas en la ciudad vieja y el clero intercambió bendiciones, ofreciendo un momento de continuidad espiritual y un renovado llamado público a la paz y al alivio para quienes sufren las crisis en curso en la región. Observadores señalaron que las celebraciones discretas reflejaron tanto la resiliencia de la vida religiosa local como el más amplio costo social y económico de años de conflicto y de la reducción de la actividad peregrina.

Post Comment

You May Have Missed