Al-Rajhi castigado con penalizaciones en la apertura del Dakar
El campeón defensor del Rally Dakar, el saudí Yazeed Al-Rajhi, sufrió un costoso revés en la primera etapa completa de la prueba de resistencia en su país, al recibir 16 minutos de penalización por saltarse un waypoint y exceder la velocidad, lo que lo dejó a casi 29 minutos del nuevo líder, el belga Guillaume de Mevius. Las sanciones subrayaron lo rápido que pueden cambiar las fortunas en un rally donde los errores de navegación y las infracciones del reglamento conllevan fuertes pérdidas de tiempo.
De Mevius, al volante de un X-Raid Mini, completó una actuación sólida y limpia en el especial de 305 km alrededor de Yanbu, en la costa del mar Rojo, para tomar el liderato general, aprovechando los errores de sus rivales y evitando problemas mecánicos. Su desempeño sereno lo colocó al frente de un grupo muy compacto, con muchas etapas —y oportunidades— aún por delante en la exigente ruta saudí. El qatarí Nasser Al-Attiyah, cinco veces ganador del Dakar y ahora con el equipo Dacia Sandriders, marcha segundo en la general a solo 40 segundos de De Mevius, mientras que el checo Martin Prokop es tercero con Orlen Jipocar. El sueco Mattias Ekström ocupa la cuarta posición con un Ford Raptor, reflejando un grupo puntero muy competitivo donde los segundos pueden ser decisivos.
En motos, el español Edgar Canet mantuvo el liderato provisional tras el prólogo y se sostuvo por delante de su compañero de KTM Daniel Sanders, con el estadounidense Ricky Brabec tercero sobre una Honda. La categoría de motos ya mostró su propio drama: el botsuano Ross Branch marcó el mejor tiempo en el especial de 305 km, pero posteriormente recibió una penalización de seis minutos por exceso de velocidad, lo que ilustra los márgenes estrechos y la aplicación estricta de las normas que moldean la clasificación general.
Los organizadores diseñaron las etapas iniciales para combinar altas velocidades con navegación técnica, poniendo a prueba a vehículos y tripulaciones mientras se introduce gradualmente la exigencia de resistencia del rally. El calor y el polvo redujeron la visibilidad en algunos tramos, y varios equipos señalaron lo engañosas que resultan las transiciones entre pistas rápidas, zonas rocosas y arena blanda, que exigen adaptación constante. Algunos pilotos moderaron deliberadamente el ritmo para asegurar mejores posiciones de salida en las siguientes etapas, mientras que otros empujaron desde el inicio y pagaron el precio incluso por pequeños fallos.
Las penalizaciones de Al-Rajhi recuerdan que el conocimiento local y la experiencia no garantizan inmunidad frente a los desafíos de navegación del rally ni frente a la disciplina necesaria para evitar sanciones. De Mevius, prudente a la hora de sobredimensionar la importancia de liderar tras una sola etapa, subrayó que el Dakar se gana con resistencia y constancia a lo largo de miles de kilómetros. Con 12 etapas más por disputarse en las próximas dos semanas, los equipos ya están revisando sus tácticas, priorizando la fiabilidad, la disciplina en la navegación y la gestión de neumáticos y suspensiones para sobrevivir a un terreno que premiará cada vez más la constancia conservadora o los ataques audaces según evolucionen las clasificaciones.



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