Inundaciones dejan tres muertos en el sur de España

Las lluvias torrenciales azotaron el sur y el este de España, provocando inundaciones repentinas que causaron la muerte de tres personas y generaron graves alteraciones en varias provincias. Las autoridades hallaron a dos de las víctimas desaparecidas en Íllora y Alhaurín el Grande, en Andalucía, mientras que los servicios de emergencia informaron de otro fallecimiento relacionado con la rápida crecida de las aguas. Las súbitas inundaciones y el desbordamiento de cauces arrastraron vehículos, anegaron carreteras y aislaron comunidades, lo que obligó a realizar decenas de rescates para evacuar a vecinos de viviendas inundadas y auxiliar a conductores atrapados en vías cubiertas por el agua.

Las autoridades emitieron avisos urgentes instando a la población a permanecer en sus hogares y desplazarse a zonas más elevadas; en la Comunidad Valenciana se activaron alertas rojas en los teléfonos móviles y protocolos de emergencia en áreas que aún se recuperan de las inundaciones catastróficas del otoño pasado, que dejaron más de 220 muertos y pérdidas por miles de millones de euros. Los gobiernos locales cerraron escuelas en algunas zonas afectadas y recomendaron evitar desplazamientos no esenciales, mientras enlaces ferroviarios y carreteras sufrieron interrupciones y se registraron cortes de electricidad donde las infraestructuras resultaron dañadas.

Los servicios meteorológicos describieron las tormentas como inusualmente intensas, con acumulados de lluvia muy por encima de lo habitual para la temporada, y advirtieron que los suelos saturados y los ríos crecidos aumentan el riesgo de nuevas inundaciones y deslizamientos. Equipos de rescate y protección civil trabajaron en condiciones peligrosas para llegar a hogares aislados, habilitar refugios temporales para personas desplazadas y atender a heridos. Las labores de limpieza y evaluación de daños avanzaban en las comunidades afectadas mientras las autoridades inspeccionaban infraestructuras y coordinaban la recuperación.

Las riadas golpearon tanto áreas urbanas como rurales, donde el agua en rápido movimiento superó la capacidad de los sistemas de drenaje y de los cauces. Los servicios de emergencia subrayaron el peligro de intentar circular por carreteras inundadas tras varios vehículos arrastrados y pidieron mantener la vigilancia ante la inestabilidad atmosférica, que eleva la probabilidad de nuevos episodios de lluvias intensas. Expertos en clima destacaron que este tipo de precipitaciones extremas son cada vez más frecuentes y severas, aumentando la vulnerabilidad de pueblos y ciudades costeras a inundaciones súbitas.

Los recientes acontecimientos han reavivado el debate sobre la preparación de España frente a los extremos climáticos, con autoridades y ciudadanos enfrentando el reto de reconstruir y reforzar defensas mientras lamentan a las víctimas.

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