Los tranvías de Calcuta enfrentan un futuro incierto
La histórica red de tranvías de Calcuta, la más antigua de Asia y la última que sigue operando en India, enfrenta un futuro incierto mientras las autoridades avanzan para desmantelar la mayoría de los servicios en medio de crecientes presiones de tráfico y tensiones financieras. Funcionarios estatales de transporte citaron el empeoramiento de la congestión y el elevado costo de mantenimiento de una infraestructura envejecida al anunciar planes para reducir el sistema; se ha propuesto conservar un corto tramo patrimonial, pero eso ha hecho poco para tranquilizar a los opositores. En su apogeo, la red contaba con decenas de rutas y cientos de vehículos; con el paso de las décadas se ha reducido de forma constante hasta quedar hoy con solo dos líneas operativas y el depósito de Gariahat como el único activo.
Grupos patrimoniales, residentes y la Asociación de Usuarios del Tranvía de Calcuta (CTUA, por sus siglas en inglés) han iniciado campañas legales y públicas para salvar los tranvías, argumentando que son culturalmente significativos y ambientalmente beneficiosos. La CTUA y sus partidarios sostienen que los tranvías son un medio de transporte eléctrico y de bajas emisiones, bien adaptado a corredores urbanos densos, y que modernizar el sistema —en lugar de desmantelarlo— podría ofrecer una alternativa más limpia a los autobuses diésel y a los vehículos privados. Los activistas señalan ejemplos globales de ciudades que invierten en o amplían redes de tranvía como parte de la revitalización urbana y advierten que eliminar la red de Calcuta sería una oportunidad perdida para el transporte sostenible.
Trabajadores y empleados veteranos describen un declive constante: conductores recuerdan cientos de tranvías en funcionamiento en décadas anteriores frente a apenas unos pocos hoy, y muchos expresan preocupación por la seguridad laboral si los servicios cesan. Los usuarios que prefieren los trayectos lentos y de bajo costo —las tarifas siguen siendo más baratas que las de los autobuses— dicen que los tranvías transportan memoria cívica y un sentido de identidad, no solo pasajeros.
Las autoridades estatales replican que las pérdidas financieras crónicas, las averías frecuentes, los altos costos de mantenimiento del material rodante antiguo y los conflictos con el tráfico motorizado minan la viabilidad del sistema. Las bajas velocidades de los tranvías en calles congestionadas los han hecho menos atractivos para los viajeros con prisa, complicando —según los funcionarios— la justificación de costosas mejoras.
La disputa está ahora ante el Tribunal Superior de Calcuta, que ha formado un comité asesor para examinar opciones de restauración y mantenimiento del servicio. Con los litigios y las campañas públicas en curso, los tranvías continúan circulando por el momento, pero sigue sin resolverse si serán eliminados gradualmente, preservados como líneas patrimoniales o modernizados e integrados en un plan más amplio de transporte sostenible. La decisión determinará si la última red de tranvías de India perdura como un sistema de transporte vivo o se convierte en una reliquia del pasado.



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