Bombas incendiarias alcanzan protesta en Albania
Manifestantes en Tirana lanzaron bombas incendiarias contra el edificio gubernamental que alberga la oficina del primer ministro Edi Rama, mientras las protestas se intensificaban tras los cargos de corrupción presentados contra la viceprimera ministra Belinda Balluku. Los manifestantes exigieron la dimisión del gobierno después de que los fiscales acusaran a Balluku, quien también dirige el Ministerio de Infraestructura, de utilizar fondos estatales para favorecer a determinadas empresas en grandes proyectos de carreteras, puentes y túneles. Videos y testimonios mostraron llamas arrojadas hacia el edificio mientras la policía antidisturbios formaba líneas defensivas sin desalojar por la fuerza a la multitud.
La Fiscalía Especial, encargada de combatir la corrupción y el crimen organizado, solicitó al parlamento que levante la inmunidad de Balluku para permitir su posible arresto; el calendario de la votación parlamentaria sigue sin aclararse pese a que el partido de Rama cuenta con mayoría. Balluku rechazó las acusaciones en el parlamento, calificándolas de “difamación, insinuaciones, medias verdades y mentiras”, y aseguró que cooperará plenamente con la justicia.
Las protestas estallaron en Tirana y otras ciudades después de que los fiscales anunciaran cargos contra figuras de alto rango vinculadas al oficialismo, reavivando la indignación pública por la percepción de una corrupción arraigada y de injerencia política en el sistema judicial. Los manifestantes, ondeando banderas nacionales y reclamando dimisiones y reformas más profundas, acusaron al gobierno de Rama de no combatir la corrupción pese a reiteradas promesas y a la presión internacional. Los partidos de la oposición respaldaron las movilizaciones, sosteniendo que las imputaciones confirman denuncias de larga data de que la corrupción alcanza a los niveles más altos.
El gobierno rechazó las acusaciones de interferencia y presentó las investigaciones como prueba de que las reformas judiciales están funcionando, afirmando que nadie está por encima de la ley. Funcionarios destacaron la Estructura Especial Anticorrupción —creada bajo reformas apoyadas por la Unión Europea y Estados Unidos— como evidencia de avances, e instaron a la ciudadanía a permitir que los tribunales actúen sin politización.
La tensión aumentó brevemente en algunos puntos cuando la policía levantó barricadas y detuvo a varias personas tras forcejeos, aunque no se reportaron heridos graves. Observadores señalan que los disturbios reflejan una profunda frustración pública y desconfianza institucional en uno de los países más pobres de Europa, donde los procesos y condenas creíbles son considerados clave para las aspiraciones de adhesión a la UE.
Analistas advierten que el impacto político podría intensificarse si se presentan cargos contra más funcionarios o si los casos de alto perfil se estancan. Para muchos manifestantes, el movimiento va más allá de una sola imputación y encarna demandas más amplias de gobernanza transparente, rendición de cuentas y el fin de la impunidad percibida entre la élite política albanesa.



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