Estudiantes serbios protestan por presiones a universidades

Varios miles de activistas y estudiantes se manifestaron en Novi Pazar y otras ciudades de Serbia para protestar contra lo que consideran presiones del gobierno y de las autoridades universitarias sobre la educación superior tras el mortal colapso del techo de una estación ferroviaria el año pasado. La protesta en Novi Pazar, la primera de este tipo en esta ciudad de mayoría bosníaca y con una población joven, reunió a participantes de todo el país y formó parte de un movimiento más amplio que exige rendición de cuentas, transparencia y la protección de la libertad académica.

Estudiantes que participaron en marchas a nivel nacional afirmaron haber recibido advertencias disciplinarias, la retirada de su estatus estudiantil por ausencias vinculadas a la actividad de protesta y el despido de decenas de docentes tras participar en conmemoraciones por las víctimas del colapso. Los manifestantes exigieron la dimisión del consejo de administración de la universidad y la elección de un nuevo rector, mientras portaban pancartas y coreaban consignas contra los intentos de silenciar la disidencia y a favor de que las universidades permanezcan independientes de la influencia política.

Organizado por estudiantes, académicos y figuras de la oposición, el movimiento acusa al presidente Aleksandar Vučić y a su partido gobernante de fomentar la corrupción, el nepotismo, unos servicios públicos deficientes y restricciones a la libertad de prensa, acusaciones que el presidente y su partido niegan. Las autoridades universitarias y representantes del gobierno sostienen que cualquier medida disciplinaria responde a infracciones de las normas del campus y no a castigos por la expresión política, y que las investigaciones sobre el colapso de la estación continúan.

Grupos de derechos humanos y sindicatos académicos advirtieron que la presión sobre los estudiantes socava el debate democrático e instaron a las autoridades a proteger el derecho a la protesta pacífica. Pese a una notable presencia policial, las manifestaciones fueron en su mayoría pacíficas, y los líderes estudiantiles prometieron continuar las protestas hasta que existan garantías formales contra represalias por el activismo. Las movilizaciones, que se han extendido a Belgrado, Novi Sad y otros centros, reflejan un enojo público más amplio por presunta negligencia y fallos de gobernanza vinculados al colapso mortal de la infraestructura y han reforzado los llamados a la reforma institucional y a la rendición de cuentas.

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