Muere Åge Hareide a los 72 años
El exseleccionador de Noruega y Dinamarca Åge Hareide falleció a los 72 años, anunciaron su familia y la Federación Noruega de Fútbol. El mes pasado había revelado que le habían diagnosticado cáncer cerebral.
Figura central del fútbol escandinavo, Hareide disputó 50 partidos con la selección de Noruega como defensor entre 1976 y 1986 y jugó en clubes como Molde, Manchester City y Norwich City. Tras retirarse como futbolista, construyó una extensa carrera como entrenador marcada por títulos nacionales y trabajo con selecciones en toda la región nórdica.
Hareide dirigió a la selección noruega entre 2003 y 2008, aportando mayor estabilidad y estándares profesionales. Tuvo éxito a nivel de clubes con Rosenborg en Noruega, Malmö y Helsingborgs en Suecia, y Brøndby en Dinamarca, sumando títulos y reforzando la reputación de cada equipo. Su etapa como seleccionador de Dinamarca, de 2016 a 2020, culminó con la clasificación al Mundial de 2018, donde el equipo alcanzó los octavos de final. Su último cargo fue como seleccionador de Islandia, antes de retirarse en noviembre.
Colegas y exjugadores destacaron su disciplina táctica, liderazgo sereno y énfasis en la organización colectiva. Fue considerado ampliamente un mentor que ayudó a desarrollar prácticas de entrenamiento y una cultura profesional tanto en clubes como en selecciones. La Federación Noruega de Fútbol subrayó su contribución más amplia al deporte, incluida la mejora de los estándares de entrenamiento y la promoción del juego limpio.
Clubes, federaciones y figuras del fútbol de Escandinavia y Europa rindieron homenaje, recordando su combinación de autoridad y humildad, su capacidad para estabilizar equipos bajo presión y su atención al detalle. Exjugadores y asistentes señalaron su habilidad para adaptarse a distintas culturas futbolísticas y sacar el máximo rendimiento con recursos limitados.
La carrera de Hareide se extendió durante décadas y múltiples funciones, desde defensor en la élite hasta entrenador experimentado, dejando una huella duradera en el fútbol nórdico. Su fallecimiento se lamenta como la pérdida de uno de los técnicos más respetados de la región, recordado no solo por títulos y clasificaciones, sino por formar a toda una generación de jugadores y entrenadores mediante un liderazgo firme y un compromiso constante con la profesionalidad.



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