Inundaciones en Bolivia dejan al menos 20 muertos
Los equipos de rescate continuaron las operaciones entre agua y lodo hasta la cintura tras las inundaciones catastróficas y los aludes que azotaron el este de Bolivia y dejaron al menos 20 muertos y decenas de desaparecidos. El desastre ocurrió cuando un río desbordado envió una avalancha de agua y barro a través de zonas residenciales de la región de Santa Cruz, devastando 11 comunidades y afectando a unas 600 familias. Imágenes de drones mostraron viviendas enteras en El Torno casi sepultadas bajo espesas capas de lodo y escombros, con calles bloqueadas por troncos y ramas.
Bomberos utilizaron botes inflables para evacuar a residentes atrapados y helicópteros trasladaron por aire a personas de distritos aislados por el desbordamiento; soldados y voluntarios se sumaron a los equipos de emergencia para excavar entre el fango con maquinaria pesada y herramientas manuales. Hospitales atendieron a decenas de heridos por fracturas, hipotermia y traumatismos, mientras se habilitaron refugios temporales para familias que perdieron sus hogares y pertenencias. Al menos dos decenas de personas siguen sin ser localizadas mientras los equipos rastrean zonas antes inaccesibles.
Autoridades locales señalaron que las inundaciones se produjeron de forma repentina, dejando poco tiempo para escapar, ya que el lodo irrumpió en las viviendas y arrastró vehículos y ganado. Sobrevivientes fueron vistos retirando barro de casas dañadas y revisando fotografías en busca de familiares desaparecidos. Los servicios de electricidad y agua se interrumpieron, lo que generó preocupación por el acceso a agua potable y el riesgo de brotes de enfermedades; las autoridades sanitarias pidieron extremar precauciones.
Las autoridades atribuyeron la magnitud del desastre a suelos saturados y a lluvias estacionales prolongadas, y señalaron que los asentamientos cercanos a riberas y laderas son especialmente vulnerables. El gobierno declaró el estado de emergencia en la zona afectada y prometió ayuda financiera y apoyo para la reconstrucción, además de llamar a mejorar los sistemas de alerta temprana y la planificación del uso del suelo para reducir riesgos futuros.
Con más lluvias aún previstas en partes de la región, los servicios de emergencia permanecen en máxima alerta. Funcionarios indicaron que la recuperación y la limpieza serán prolongadas debido a la profundidad del lodo y los escombros, y advirtieron que el número de víctimas podría aumentar a medida que los rescatistas continúan recorriendo los barrios dañados. Autoridades civiles y militares subrayaron la necesidad de asistencia humanitaria inmediata y de medidas a largo plazo para fortalecer la resiliencia de las comunidades frente a eventos climáticos extremos similares.



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