Inundaciones afectan al río White en Washington

El río White, en el centro-oeste del estado de Washington, se desbordó después de que una potente tormenta combinara lluvias intensas con un rápido deshielo en las montañas Cascade, elevando los niveles de agua muy por encima de lo normal e inundando zonas aledañas. En varios puntos del río se produjeron rupturas de las riberas que anegaron tierras agrícolas, barrios residenciales y carreteras bajas, lo que provocó cierres y alteró la vida diaria de las comunidades río abajo. Los servicios de emergencia vigilaron las aguas de fuerte corriente, que erosionaron las orillas y arrastraron escombros, aumentando el riesgo de nuevos desbordes y complicando las labores de contención.
Las inundaciones afectaron a áreas de los condados de Pierce y King y zonas cercanas, donde las oficinas del sheriff emitieron avisos instando a la población a evitar los cauces crecidos y a no conducir a través de agua estancada. Varias carreteras rurales y puentes fueron cerrados al volverse intransitables, y distritos escolares advirtieron a las familias sobre posibles interrupciones en el transporte. Agricultores informaron de campos anegados, cercas dañadas y pérdidas de cultivos, lo que generó preocupación por impactos económicos a más largo plazo si las aguas no retroceden con rapidez.
Hidrólogos atribuyeron la crecida a temperaturas cálidas combinadas con lluvias persistentes, que aceleraron el deshielo en zonas de mayor altitud y produjeron grandes volúmenes de escorrentía hacia el sistema fluvial. Las estaciones de medición registraron aumentos rápidos durante la noche, y los pronósticos de más lluvia incrementaron la posibilidad de inundaciones prolongadas o nuevos picos. Equipos fueron desplegados para inspeccionar diques, evaluar tramos vulnerables del río, despejar alcantarillas y canales de drenaje con escombros y reforzar orillas propensas a la erosión.
Aunque no se informaron de inmediato heridos graves ni fallecidos, las autoridades advirtieron que las condiciones seguían siendo peligrosas: corrientes rápidas, escombros ocultos y orillas inestables representaban riesgos continuos, especialmente para quienes viven cerca de la llanura de inundación. Se recomendó a la población mantener suministros de emergencia, acatar órdenes de evacuación si se emiten y evitar desplazamientos en las zonas afectadas. Refugios locales quedaron en alerta como medida preventiva.
El episodio subraya preocupaciones más amplias sobre los patrones de clima extremo en el noroeste del Pacífico, donde tormentas intensas seguidas de un rápido calentamiento han incrementado el riesgo de crecidas de ríos en los últimos años. Expertos en clima señalan que estos eventos compuestos —lluvias intensas sobre capas de nieve en proceso de deshielo— son cada vez más frecuentes y pueden sobrepasar infraestructuras diseñadas para condiciones menos volátiles. Mientras continuaban las lluvias en partes de la región y la escorrentía avanzaba río abajo, las comunidades a lo largo del río White permanecieron en alerta, mientras los equipos continuaban con las evaluaciones de daños y los esfuerzos por estabilizar los cauces y reabrir rutas críticas.

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