Protestas sacuden Grecia por el presupuesto

Miles de personas se concentraron en el centro de Atenas mientras el Parlamento debatía el presupuesto de 2026, para protestar por los bajos salarios y expresar solidaridad con los agricultores que mantienen bloqueos en todo el país por el retraso en los pagos de ayudas agrícolas. Trabajadores municipales, docentes y médicos hospitalarios se sumaron a las huelgas, mientras sindicatos, pensionistas y grupos estudiantiles marcharon hacia la plaza Syntagma, coreando consignas contra el legado de la austeridad y exigiendo mayores protecciones sociales ante el elevado costo de la vida.
En todo el país, los agricultores continuaron una tercera semana de protestas, desplegando miles de tractores y camiones para levantar decenas de bloqueos que interrumpieron grandes autopistas y afectaron de forma intermitente a pasos fronterizos. La movilización se debe a retrasos en los desembolsos de ayudas de la Unión Europea y otros pagos, demorados por auditorías ligadas a una investigación por corrupción en la que algunos agricultores, con ayuda de empleados estatales, habrían falsificado la propiedad de tierras para obtener subvenciones. El gobierno invitó a los líderes agrarios a dialogar, pero estos rechazaron la oferta y exigieron pagos inmediatos y reducciones en los costos del combustible y la electricidad agrícolas. Los ganaderos también reclamaron una vacunación rápida tras un brote de viruela ovina que obligó al sacrificio de cientos de miles de ovejas y cabras.
El presupuesto de 2026, presentado por el gobierno de centroderecha de Kyriakos Mitsotakis, busca equilibrar la disciplina fiscal con alivios tributarios selectivos, incentivos a la inversión y partidas para salud y educación, al tiempo que prioriza la reducción de la deuda y el gasto en infraestructura. Las autoridades sostienen que el plan es necesario para mantener la credibilidad ante los mercados y los socios europeos tras la crisis de deuda de 2009–2018 y los rescates posteriores, y señalan la caída del desempleo y el retorno de la inversión como señales de avance.
Críticos y dirigentes sindicales responden que el crecimiento salarial ha quedado por detrás de los promedios de la eurozona y de la inflación acumulada, dejando a los hogares expuestos ante el encarecimiento de alimentos y vivienda. Afirman que el presupuesto no protege suficientemente a los grupos vulnerables ni revierte el deterioro de salarios y servicios públicos heredado de la austeridad. Pensionistas presentes en la protesta advirtieron que los ingresos fijos se han erosionado, mientras educadores y estudiantes alertaron de que la falta de financiación amenaza la calidad educativa.
La policía desplegó un amplio dispositivo de seguridad alrededor del Parlamento, levantó vallas y desvió el tráfico; las manifestaciones fueron en su mayoría pacíficas, aunque se produjeron forcejeos menores cuando pequeños grupos intentaron superar los cordones. El transporte público funcionó con servicios reducidos debido a las huelgas. Empresas de algunos sectores, como comercio y turismo, advirtieron que la continuidad de los bloqueos podría afectar los viajes y el movimiento de mercancías durante la temporada festiva.
Los manifestantes prometieron mantener la presión tras la votación y dijeron que la movilización se intensificará si no mejoran las condiciones de vida. Analistas señalan que el malestar subraya un desafío político central: consolidar los avances económicos recientes y convencer a una población marcada por años de crisis de que la recuperación traerá una prosperidad más amplia y equitativa.

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