El smog cubre Delhi en un pico invernal

Una densa capa de smog redujo drásticamente la visibilidad en la capital de India, lo que llevó a emitir avisos sanitarios y provocó amplias interrupciones a medida que los índices de calidad del aire escalaron a la categoría “severa”. Estaciones de monitoreo registraron concentraciones de partículas por encima de 450 en varios puntos, los niveles más altos de la temporada invernal y muy por encima del umbral “bueno” por debajo de 50, informaron las autoridades. La espesa neblina gris ocultó monumentos y generó un olor acre que residentes y visitantes describieron como sofocante.
Hospitales y clínicas reportaron un aumento de pacientes con dificultades respiratorias, irritación ocular y tos persistente, especialmente entre niños, personas mayores y quienes padecen afecciones respiratorias o cardíacas crónicas. Profesionales de la salud recomendaron limitar la actividad al aire libre, usar mascarillas protectoras y mantener ventanas cerradas; en algunos distritos las escuelas suspendieron deportes al aire libre y las autoridades aconsejaron el trabajo remoto para reducir la exposición y las emisiones del tráfico.
Turistas relataron visitas acortadas, ya que monumentos como la Puerta de la India y zonas de la Vieja Delhi quedaron parcialmente cubiertos por la contaminación. Algunos viajeros redujeron sus planes o buscaron alternativas en interiores, mientras que hoteles registraron más solicitudes de purificadores de aire y asistencia médica. Las operaciones aeroportuarias sufrieron interrupciones menores debido a la baja visibilidad.
Las autoridades atribuyeron el repunte a una combinación de emisiones vehiculares, actividad industrial, polvo de la construcción y condiciones meteorológicas estacionales —aire frío y denso y vientos débiles que atrapan los contaminantes cerca de la superficie—. La quema de rastrojos agrícolas en estados vecinos también contribuyó al deterioro, pese a los intentos en curso por limitar la práctica. Como respuesta, se reactivaron medidas de emergencia de un plan de acción gradual, incluidas restricciones a la construcción y límites al tránsito de camiones.
Especialistas ambientales advirtieron que estos controles de corto plazo ofrecen alivio limitado y subrayaron la necesidad de esfuerzos regionales sostenidos: transporte más limpio, regulaciones industriales más estrictas y medidas coordinadas para reducir emisiones. Para los cerca de 30 millones de habitantes de la ciudad, el episodio volvió a evidenciar una crisis invernal recurrente, con creciente frustración por la falta de soluciones duraderas a la contaminación crónica que pone en riesgo la salud pública y deteriora la calidad de vida.

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