El Louvre cierra en medio de la presión sindical

El Museo del Louvre permaneció cerrado mientras los sindicatos intensificaron la presión sobre la dirección por cuestiones de personal, salarios y seguridad, prolongando la interrupción para miles de visitantes y aumentando el escrutinio sobre el funcionamiento de la institución. Unos 400 empleados respaldaron la acción convocada por CFDT, CGT y Sud. Los líderes sindicales sostienen que en los últimos 15 años se recortaron unas 200 plazas mientras el número de visitantes aumentó alrededor de un 50%, lo que ha generado una falta crónica de personal en seguridad, atención al público y mantenimiento. Los trabajadores describen una carga laboral creciente, instrucciones inconsistentes por parte de la dirección y un deterioro de las condiciones de trabajo que, según afirman, compromete tanto el bienestar del personal como la seguridad de los visitantes.
La huelga se suma a una serie de crisis recientes en la institución, incluido un audaz robo de joyas en octubre valorado en 88 millones de euros y fallos de infraestructura como una filtración de agua que dañó libros raros, incidentes que los sindicatos citan como prueba de una resiliencia operativa debilitada. La dirección defiende el plan de subir un 45% el precio de las entradas para visitantes no pertenecientes a la UE a partir de mediados de enero como necesario para financiar grandes programas de renovación, pero los sindicatos se oponen al aumento y sostienen que los ingresos deberían destinarse a restaurar personal permanente en primera línea y a reparar carencias críticas de mantenimiento.
El impacto operativo ha sido amplio: se cancelaron visitas programadas, se interrumpieron recorridos guiados y excursiones escolares, y hoteles y operadores turísticos se apresuraron a reprogramar a los clientes que habían planeado visitar el Louvre. El personal del museo llegó a desplegar embarcaciones y otras medidas de emergencia durante incidentes recientes, pero los sindicatos argumentan que las respuestas improvisadas no pueden sustituir una inversión sostenida en personal e infraestructura. Aunque hospitales y servicios locales no se vieron directamente implicados, el cierre ha amplificado las preocupaciones entre los actores del sector cultural sobre la capacidad de las grandes instituciones para gestionar el aumento del turismo junto con instalaciones envejecidas.
Se esperaba que las negociaciones entre los representantes sindicales y la dirección del Louvre continuaran; los sindicatos exigen compromisos concretos sobre contratación, protección del empleo, directrices de gestión más claras y protocolos de seguridad mejorados. También reclaman garantías de que cualquier ingreso adicional por el aumento de entradas quede reservado para mejoras de personal y operaciones, y no se destine únicamente a proyectos de renovación.
Mientras avanzan las conversaciones, la reputación del museo y la experiencia del visitante siguen en juego. Los sindicatos advirtieron de nuevas medidas si las negociaciones no producen compromisos rápidos y vinculantes; la dirección ha señalado su disposición al diálogo, pero aún no ha anunciado concesiones inmediatas.

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