Funeral en Gaza tras ataque que mata a líder de Hamás
Cientos de personas asistieron a un funeral en la ciudad de Gaza después de que un ataque israelí matara al alto comandante de Hamás Raed Saed y a otras personas, informaron autoridades palestinas. El jefe de Hamás en Gaza, Jalil al-Hayya, confirmó la muerte de Saed y lo elogió como un “mártir”. Dirigentes israelíes dijeron que la operación tuvo como objetivo a Saed en represalia por un ataque previo que hirió a dos soldados; Israel lo describió como un planificador clave de operaciones que habían causado la muerte de civiles y militares israelíes.
El ataque, que según las autoridades sanitarias de Gaza causó cinco muertos y al menos 25 heridos, impactó en una zona densamente poblada y provocó daños significativos en edificios cercanos, relataron residentes. Testigos describieron una procesión numerosa y estrictamente controlada, con asistentes ondeando banderas verdes de Hamás, coreando consignas y participando en oraciones antes del entierro. La ceremonia reunió a combatientes, figuras políticas y civiles, e incluyó llamados a continuar la resistencia y promesas de represalias por parte de los oradores, lo que subrayó la intensificación de la ira y el duelo.
Israel presentó el ataque como parte de sus esfuerzos continuos para desmantelar el liderazgo militar y la infraestructura de Hamás, afirmando que se utilizaron municiones de precisión. Funcionarios reiteraron su intención de continuar las operaciones militares hasta neutralizar a Hamás y lograr la liberación de los rehenes retenidos en Gaza. Críticos palestinos e internacionales sostienen que estos asesinatos selectivos agravan la crisis humanitaria al aumentar las víctimas civiles y la destrucción en medio de la escasez de alimentos, agua y suministros médicos.
El funeral se celebró en un contexto de fracaso para asegurar un alto el fuego duradero o una ampliación significativa del acceso humanitario. Mediadores han intentado reanudar las conversaciones en varias ocasiones, pero se han topado con repetidos colapsos y acusaciones mutuas de mala fe. Las agencias de ayuda advierten que la continuidad de las hostilidades está profundizando el sufrimiento civil y complicando la entrega de asistencia.
Las medidas de seguridad se mantuvieron estrictas en la ciudad de Gaza tras el entierro, con residentes expresando temor a nuevos ataques y pocas expectativas de una desescalada a corto plazo. El incidente pone de relieve el persistente ciclo de represalias entre las fuerzas israelíes y los militantes de Hamás, y alimenta la preocupación de observadores internacionales por la escalada de la violencia y su impacto sobre la población civil en un enclave ya devastado.



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