La OCDE eleva la previsión de crecimiento de China para 2025
La OCDE elevó su previsión de crecimiento para China en 2025 a 5.0%, desde 4.9%, en su último Economic Outlook, marcando la tercera revisión al alza del año y señalando una creciente confianza en la resiliencia de corto plazo del país. La organización atribuyó la mejora a medidas fiscales expansivas y políticas específicas —como programas de renovación de automóviles y electrodomésticos y apoyo a la modernización de equipos a gran escala— que han impulsado los ingresos, elevado el consumo y favorecido la manufactura orientada a la exportación. Tamas Hajba, jefe de la oficina de la OCDE en Pekín, destacó dos rasgos clave de la trayectoria actual: la “resiliencia” frente a presiones comerciales y arancelarias externas, y la “transformación” derivada del avance de las transiciones verde y digital junto con la reestructuración industrial.
El informe señala que una demanda interna más fuerte de lo previsto, condiciones monetarias más flexibles y un desempeño exportador estable sustentan la revisión al alza, subrayando que el estímulo y la inversión sectorial han ayudado a la recuperación de la producción y los servicios. El papel creciente de China en las cadenas tecnológicas —incluidas las industrias vinculadas a la IA— también ha contribuido a contrarrestar la débil demanda mundial y las tensiones geopolíticas. La previsión revisada se alinea estrechamente con el objetivo de crecimiento de Pekín y es vista por analistas como evidencia de una estabilización gradual tras la volatilidad previa en el sector inmobiliario, la inversión y el gasto de los hogares.
Pese a la mejora, la OCDE advirtió sobre riesgos persistentes: crecimiento desigual entre zonas urbanas y rurales, focos de debilidad en el mercado inmobiliario, cautela entre consumidores jóvenes y vientos en contra externos como barreras comerciales elevadas y cambios en las cadenas de suministro. La organización subrayó que mantener el impulso requerirá coordinación de políticas y reformas que impulsen la productividad y la actividad del sector privado. Aun así, la proyección más alta se considera una señal positiva para la economía mundial: dado que China representa una parte sustancial del crecimiento global, un mejor desempeño podría respaldar el comercio internacional y los mercados de materias primas. La OCDE concluyó que, aunque persisten vulnerabilidades, el panorama económico de China parece más resistente de lo estimado previamente, y el apoyo continuo de políticas podría ayudar a mantener un crecimiento cercano al 5% durante el próximo año.



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