Prueba remota de robot para ictus tiene éxito

Un procedimiento remoto de ictus asistido por robot se ha demostrado con éxito después de que una neurorradióloga intervencionista en Escocia extrajera coágulos sanguíneos de un cadáver de cerdo en París utilizando un sistema desarrollado por la empresa lituana de tecnología médica Sentante. La profesora Iris Grunwald operó desde el Image Guided Therapy Research Facility de la Universidad de Dundee, controlando catéteres y dispositivos a través de una red digital segura para retirar varios coágulos y restablecer un flujo sanguíneo simulado. Señaló que la plataforma ofrecía una retroalimentación háptica realista y empleaba herramientas estándar de quirófano, lo que hacía que la experiencia fuera comparable a estar físicamente junto al paciente.

La plataforma de Sentante está diseñada para llevar al especialista al paciente, en lugar de trasladar al paciente al especialista, lo que podría acortar los retrasos en la atención del ictus, especialmente en lugares donde no hay neurorradiólogos intervencionistas disponibles. El sistema combina robótica de precisión, imágenes en tiempo real y comunicaciones de ultra baja latencia para permitir que los operadores perciban resistencia, ajusten la fuerza y manipulen instrumentos delicados como en un procedimiento convencional.

Sentante ha recibido la designación de Dispositivo Innovador de la Administración de Alimentos y Medicamentos de EE.UU. y planea iniciar ventas comerciales en 2026, pero la empresa debe completar ensayos clínicos y obtener la aprobación regulatoria completa antes de que la tecnología pueda utilizarse en pacientes. Los desarrolladores y clínicos subrayan que la infraestructura hospitalaria —conectividad fiable de alta velocidad, suites avanzadas de imagen y ciberseguridad sólida— será esencial para un despliegue seguro.

Los defensores afirman que las intervenciones neurológicas remotas y robotizadas podrían ampliar el acceso a atención especializada en regiones rurales o con pocos recursos, reducir el tiempo perdido en traslados y mejorar los resultados al permitir una extracción más rápida de coágulos en ictus isquémicos. La tecnología también podría permitir que especialistas traten pacientes a grandes distancias, incluso entre regiones o países, siempre que se aborden los marcos legales, logísticos y regulatorios.

Persisten algunas advertencias: el enfoque se encuentra en una fase inicial de demostración y su adopción generalizada requerirá pruebas de seguridad rigurosas, beneficios clínicos validados y protocolos operativos claros. También habrá que resolver inquietudes sobre ciberseguridad, fallos de equipos y responsabilidades entre jurisdicciones. Aun así, la exitosa demostración a larga distancia representa una importante prueba de concepto para el tratamiento del ictus asistido por robot y entregado de forma remota, señalando un futuro en el que la geografía imponga menos barreras a la atención neuroquirúrgica urgente.

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