EE.UU. refuerza sus fuerzas en Puerto Rico

Estados Unidos ha incrementado de forma notable su presencia militar en Puerto Rico, desplegando aeronaves Osprey, F-35, helicópteros, barcos navales, fuerzas anfibias y miles de efectivos adicionales mientras Washington intensifica la presión sobre Venezuela. La Estación Naval Roosevelt Roads, en la costa este de la isla, ha sido reactivada rápidamente para acoger aviones de combate, plataformas de vigilancia, unidades de Marines y operaciones aéreas ampliadas, mientras buques navales y fuerzas anfibias operan en aguas circundantes. Funcionarios estadounidenses describen el despliegue como un esfuerzo para reforzar la seguridad regional, contrarrestar rutas de narcotráfico y mejorar la capacidad de respuesta rápida en el Caribe.

El aumento de fuerzas sigue a acciones más contundentes de EE.UU. hacia Venezuela, incluidas operaciones contra embarcaciones sospechosas de contrabando de drogas, amenazas de acción militar, la designación del Cartel de los Soles como organización terrorista extranjera y reportes de que el presidente venezolano Nicolás Maduro discutió posibles condiciones para dejar el cargo en una llamada reciente con el presidente estadounidense Donald Trump. Analistas señalan que la escala y composición del despliegue —combinando activos navales, Marines y plataformas de inteligencia— indican una postura estratégica sostenida más que un ejercicio temporal, reflejando preocupación por la inestabilidad regional y el aumento de tensiones con Caracas.

Las reacciones locales en Puerto Rico han sido mixtas. Algunos funcionarios valoran el impulso económico derivado de la reactivación de la antigua base y de la inversión asociada, mientras críticos advierten que la isla corre el riesgo de quedar atrapada en disputas de grandes potencias sin suficiente consulta pública. Impactos ambientales y comunitarios vinculados a operaciones militares pasadas han motivado solicitudes de mayor transparencia sobre los objetivos, el calendario y las reglas de actuación del despliegue.

El Pentágono insiste en que la misión se centra en la seguridad y la lucha contra el narcotráfico, pero observadores destacan que la rápida reactivación de infraestructura, los frecuentes ejercicios anfibios y la mayor capacidad aérea revelan cálculos estratégicos más amplios en el Caribe. El aumento actual constituye la actividad militar estadounidense más significativa en la isla en unas dos décadas, redefiniendo la importancia estratégica de Puerto Rico en medio de la creciente incertidumbre regional.

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