Carlos III recibe al presidente alemán
El rey Carlos recibió en Windsor al presidente alemán Frank-Walter Steinmeier y a su esposa Elke Büdenbender en la primera visita de Estado de un presidente alemán al Reino Unido en 27 años, inaugurando un programa de tres días destinado a fortalecer los vínculos en la era posterior al Brexit. La recepción oficial incluyó una guardia de honor y un desfile en carruaje hacia el Castillo de Windsor, con la presencia de la reina Camila y los príncipes de Gales junto a la delegación alemana. Las actividades iniciales incluyeron una exposición en el palacio y culminaron con un banquete de Estado en el Salón de San Jorge con unos 160 invitados, donde ambos líderes ofrecieron discursos.
Durante la cena, Carlos habló parcialmente en alemán y elogió la “amistad especial” entre ambos países, afirmando que una reflexión compartida sobre la historia había sentado las bases de una relación renovada y honesta. Steinmeier respondió con un brindis evocando recuerdos de infancia escuchando la radio británica, que describió como “una ventana a otro mundo”, y mencionó un árbol que ambos plantaron en Berlín durante la visita de Carlos en 2023 como símbolo vivo del fortalecimiento de sus lazos. La ceremonia estuvo acompañada de diplomacia sustantiva: Steinmeier tenía previsto reunirse con el primer ministro Keir Starmer en Downing Street, dirigirse a miembros del Parlamento y participar en actos públicos, incluidos encuentros en clubes de la Premier League con presencia destacada de futbolistas alemanes.
La visita busca consolidar la cooperación diplomática, económica y de seguridad entre dos de los principales países europeos. Se produce tras iniciativas recientes como el Tratado de Kensington, que amplió la colaboración entre Reino Unido y Alemania en defensa, comercio, migración y educación, y refleja la intención de profundizar la cooperación práctica y proyectar unidad frente a desafíos regionales y globales. Un homenaje previsto en la catedral de Coventry, símbolo de los bombardeos de la Segunda Guerra Mundial, subrayará el mensaje de reconciliación y el compromiso de ambos países con la paz y una Europa cohesionada.
Analistas consideran la visita a la vez simbólica y estratégica: el despliegue ceremonial y las referencias históricas buscan mostrar una amistad renovada, mientras que las reuniones de alto nivel apuntan a traducir ese clima en cooperación concreta en seguridad, clima, comercio y estabilidad regional. Combinando gestos públicos y diálogo político, ambos gobiernos aspiran a reforzar una relación considerada crucial en el nuevo panorama europeo.



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