El papa Leo inicia visita a Ankara con llamados a la paz
El papa Leo comenzó su primer viaje fuera de Italia con una jornada completa de actividades en Ankara, donde fue recibido por autoridades turcas, visitó el mausoleo del fundador de la Turquía moderna, Mustafa Kemal Atatürk, y mantuvo conversaciones con el presidente Tayyip Erdoğan. El pontífice colocó una ofrenda floral en la tumba de Atatürk, firmó el libro conmemorativo y participó en una ceremonia oficial en el palacio presidencial.
En un discurso en la biblioteca de la presidencia, advirtió sobre un “nivel elevado de conflicto” en el mundo e instó a renovar la cooperación internacional para promover la paz, combatir el hambre y la pobreza, proteger la creación y brindar refugio a quienes huyen de la violencia. Señaló que las tensiones actuales alimentan la desconfianza global y las crisis humanitarias, y pidió diplomacia, respeto a la dignidad humana y protección para las poblaciones vulnerables.
Durante su reunión con Erdoğan y otros funcionarios, el papa destacó el papel de Turquía como puente entre continentes y culturas y alentó a Ankara a fomentar el diálogo en medio de la inestabilidad regional. También se reunió con representantes de comunidades cristianas del país —incluidos católicos latinos, cristianos siríacos y miembros de la Iglesia Apostólica Armenia— subrayando la convivencia religiosa y agradeciendo a las autoridades por permitir espacios para la práctica de la fe, al tiempo que pidió discretamente mayores garantías para los grupos religiosos minoritarios.
Más tarde visitó un monumento dedicado a víctimas de violencia política, donde colocó una ofrenda y rezó en silencio en un gesto que, según el Vaticano, honra a civiles afectados por conflictos sin distinción de nacionalidad o religión. Multitudes se reunieron en puntos clave de Ankara ondeando banderas del Vaticano y de Turquía; la seguridad fue estricta con cierres de calles y controles alrededor del complejo presidencial, aunque el ambiente permaneció mayormente tranquilo.
La visita es la primera etapa de una gira más amplia por el Mediterráneo oriental que también llevará al pontífice a Estambul, İznik y Líbano. Observadores señalan que el itinerario resalta el enfoque inicial de su papado en la construcción de paz, el diálogo interreligioso y la estabilidad regional, con próximas paradas que se centrarán en la unidad cristiana y el compromiso ecuménico, incluido un vínculo simbólico con el 1.700 aniversario del Primer Concilio de Nicea.



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