Líbano y Chipre fijan su frontera marítima
Líbano y Chipre firmaron un esperado acuerdo de demarcación marítima que define de manera oficial sus zonas económicas exclusivas y elimina un importante obstáculo legal para la exploración de hidrocarburos en alta mar. El pacto fue rubricado en Beirut por el presidente libanés Joseph Aoun y el presidente chipriota Nikos Christodoulides, quienes afirmaron que la iniciativa profundizará la cooperación bilateral y reforzará los vínculos con la Unión Europea.
El acuerdo pone fin a un proceso iniciado con un entendimiento preliminar de 2007, que permaneció estancado durante casi dos décadas por retrasos en la ratificación en Líbano. Llega después de la delimitación marítima alcanzada en 2022 entre Líbano e Israel bajo mediación estadounidense, dejando a Siria como el único vecino con el que Beirut aún no ha finalizado su frontera marítima. Autoridades libanesas dijeron que el pacto se basa en el derecho marítimo internacional y busca promover estabilidad regional y atraer inversión.
Para Líbano, el acuerdo tiene un peso económico y político urgente. En medio de un colapso financiero desde 2019 y una crisis energética crónica, el gobierno ve la exploración de gas y petróleo offshore como una posible fuente de ingresos y estímulo económico. Ministros y diplomáticos han destacado que eventuales hallazgos comercialmente viables podrían aliviar la crisis fiscal y mitigar problemas históricos de suministro eléctrico. Sin embargo, todavía no se han confirmado recursos explotables en los bloques offshore ya licenciados, por lo que los beneficios dependen de que la exploración tenga éxito.
Chipre considera la firma como una oportunidad para ampliar sus actividades de exploración de gas en aguas ahora delimitadas y para profundizar la cooperación energética con Beirut. Autoridades grecochipriotas calificaron el acuerdo de “histórico”, señalando que elimina la incertidumbre jurídica que frenaba la inversión y limitaba el acceso a bloques cercanos a la frontera bilateral. Ambos gobiernos subrayaron que el pacto podría reactivar rondas de licitación, contratos de exploración y proyectos conjuntos al establecer derechos claros sobre los recursos marinos.
Analistas consideran que la demarcación constituye un avance diplomático significativo en una región marcada por disputas marítimas superpuestas. Con la frontera ahora definida entre Líbano y Chipre, las empresas podrán avanzar en estudios sísmicos, licitaciones y perforaciones exploratorias antes impedidas por el riesgo legal. La capacidad de atraer compañías energéticas y demostrar reservas comercialmente viables determinará hasta qué punto el acuerdo podrá influir en la dinámica energética del Mediterráneo oriental y contribuir a la recuperación libanesa.



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