China intensifica entrenamientos de aviación embarcada
Las unidades de aviación naval china realizaron entrenamientos ininterrumpidos durante el día y la noche para reforzar la preparación de combate y ampliar su capacidad operativa de largo alcance. Cadetes de una base de la Universidad de Aviación Naval lanzaron múltiples cazas J-15 en formación para ejercicios de confrontación rojo-azul que simularon combates aéreos intensos. Los pilotos del bando rojo emplearon maniobras de engaño para atraer a los oponentes a sus radares, mientras que el bando azul respondió con giros y maniobras evasivas cuando sus sistemas emitieron alertas. Ambos bandos intercambiaron repetidamente roles ofensivos y ejecutaron múltiples pasadas de ataque.
Tras los enfrentamientos diurnos, los aviones regresaron para realizar aproximaciones precisas de aterrizaje simulado en portaaviones guiadas por oficiales y sistemas luminosos. Equipos de mantenimiento trabajaron toda la noche revisando componentes electrónicos y aviónica en condiciones frías antes de las siguientes salidas. Los J-15 practicaron después reabastecimiento aéreo, con los cisternas manteniendo velocidad y altitud constantes mientras los receptores extendían las sondas para conectar, demostrando coordinación y precisión.
Instructores subrayaron la dificultad adicional de las operaciones nocturnas: visibilidad limitada y mayor riesgo de desorientación, lo que obliga a los pilotos a apoyarse en enlaces de datos y sistemas de navegación para conservar conciencia situacional. Las sesiones de revisión comenzaron inmediatamente después de cada salida, analizando datos y vídeo para detectar errores y ajustar tácticas.
Autoridades describieron el régimen continuo día-noche como un intento de reproducir condiciones reales de combate y preparar a los pilotos embarcados para operaciones conjuntas y misiones de transición a escenarios bélicos. El entrenamiento integró aterrizajes simulados en portaaviones, maniobras aire-aire, reabastecimiento y prácticas de ataque terrestre en ciclos prolongados para reforzar capacidades y alinearlas con exigencias previstas de combate.
Medios estatales presentaron los ejercicios como parte del desarrollo de operaciones de grupos de portaaviones y misiones de largo alcance, resaltando a los J-15 —los “tiburones voladores”— como pieza clave en la transición de defensa costera a proyección marítima de largo alcance. Analistas advirtieron que sostener este ritmo exige alta capacidad logística y de mantenimiento, y podría generar inquietud regional. Aun así, las autoridades lo definieron como un paso planificado para mejorar la preparación y asegurar que pilotos y equipos respondan a operaciones marítimas cada vez más complejas.



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