Trump elimina aranceles a alimentos de Brasil


El presidente de Estados Unidos revocó los aranceles del cuarenta por ciento aplicados a varios productos alimentarios brasileños —entre ellos carne vacuna, café, cacao y frutas— revirtiendo medidas impuestas en julio para penalizar a Brasil por acciones legales contra el expresidente Jair Bolsonaro. La orden ejecutiva se aplica retroactivamente a las importaciones realizadas desde el trece de noviembre y podría permitir reembolsos a importadores que pagaron esos gravámenes, según el texto de la Casa Blanca.

La eliminación de los aranceles sigue a un retroceso previo sobre otros productos agrícolas y llega mientras la administración busca frenar el alza de precios en supermercados antes de la temporada festiva. Funcionarios estadounidenses afirmaron que los aranceles de julio habían contribuido al encarecimiento de alimentos básicos como la carne y el café; Brasil suministra cerca de un tercio del café consumido en Estados Unidos y se ha convertido en un proveedor importante de carne utilizada en productos procesados y hamburguesas. La Casa Blanca enmarcó la decisión como una respuesta a presiones de precios y como reflejo de avances en el diálogo con el presidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva, con más negociaciones bilaterales en camino.

Brasil celebró la decisión como un paso para restablecer la previsibilidad comercial y estabilizar envíos a un mercado clave, aunque señaló que permanecen otros castigos comerciales sobre ciertas exportaciones agrícolas que requerirán nuevas conversaciones. Exportadores brasileños dijeron que la medida debería mejorar el acceso al mercado estadounidense y aumentar el volumen de envíos.

Las reacciones en Estados Unidos fueron mixtas. Importadores, distribuidores y minoristas aplaudieron la medida, esperando mayor disponibilidad y alivio en precios. En cambio, algunos productores domésticos de ganado y café advirtieron que el levantamiento de aranceles reintroducirá una competencia extranjera más intensa en un contexto de altos costos de producción, lo que podría presionar los ingresos agrícolas.

La decisión refleja un giro en la postura comercial de la administración, donde prioridades económicas y políticas se entrelazan: los funcionarios equilibraron la reacción punitiva hacia la política interna de Brasil con preocupaciones inflacionarias domésticas y la importancia estratégica de las cadenas de suministro alimentarias. Al eliminar los aranceles de forma retroactiva, la Casa Blanca mostró atención a los costos inmediatos para los importadores, y al mantener abiertas las negociaciones, dejó margen para futuros ajustes comerciales.

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