Concentración en Madrid respalda símbolos franquistas


Cientos de personas se movilizaron en Madrid en una concentración organizada por la ultraderechista Falange y grupos franquistas afines para protestar contra lo que denominaron el “régimen del 78” y contra las medidas dirigidas a retirar símbolos de la dictadura. La protesta, centrada cerca del rebautizado Valle de Cuelgamuros, reunió a participantes que rechazaron la Ley de Memoria Democrática de 2022 y la decisión gubernamental de cerrar la Fundación Francisco Franco. Oradores y organizadores denunciaron lo que califican de “criminalización” del legado franquista, presentaron la retirada de monumentos y honores como un ataque a la libertad de expresión y exigieron frenar nuevas intervenciones y restauraciones que afecten a figuras del régimen.

Miles de simpatizantes participaron en actos cercanos, con numerosos asistentes vestidos con camisas negras de estilo años treinta, portando banderas franquistas y coreando consignas de exaltación nacional y de homenaje al dictador. Las fuerzas de seguridad vigilaron de cerca la movilización; una pequeña contraprotesta antifascista generó momentos de tensión, aunque sin incidentes graves. Mientras los organizadores denunciaban que el Estado está reescribiendo la historia y silenciando la disidencia, críticos y organizaciones civiles acusaron a los grupos convocantes de intentar legitimar símbolos autoritarios y promover narrativas revisionistas.

Las movilizaciones se producen en un contexto de preocupación por un renovado auge del sentimiento franquista y por el crecimiento del activismo ultraderechista. Una encuesta reciente sobre simpatizantes de Vox mostró que una minoría significativa valora positivamente la etapa franquista, lo que da impulso a colectivos nostálgicos y anima exhibiciones públicas de adhesión al dictador. El Gobierno ha continuado políticas orientadas a “sal saldar la deuda con el pasado”, incluyendo exhumaciones en fosas comunes, retirada de monumentos controvertidos y planes para convertir el Valle de los Caídos en un espacio de recuerdo para todas las víctimas de la dictadura.

Dirigentes políticos y defensores de la memoria histórica defendieron que enfrentar los abusos del pasado es esencial para la consolidación democrática. Sindicatos y organizaciones de derechos humanos advirtieron que tolerar actos públicos de exaltación del franquismo normaliza símbolos autoritarios. Los manifestantes rechazaron estas críticas, alegando que las medidas de memoria borran una parte de la identidad nacional y vulneran libertades civiles.

La jornada evidenció divisiones profundas sobre la memoria histórica, la identidad nacional y el significado del pacto democrático español. Aunque gran parte de la sociedad considera firme el orden democrático posterior a Franco, las protestas mostraron cómo los relatos enfrentados del pasado siguen influyendo en la política y alimentando tensiones entre las políticas estatales de memoria y la nostalgia organizada por la dictadura.

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