China triunfa en el mundial de fútbol-dron


El primer Campeonato Mundial de Fútbol-Dron de la FAI terminó en Shanghái con un dominio absoluto de China tras cuatro días de competición que reunieron a cuarenta y seis equipos de dieciocho países de cuatro continentes. Celebrado en el Estadio de Shanghái y organizado por la Federación China de Deportes Aéreos y el Centro de Gestión de Deportes de Ciencia y Tecnología de Shanghái, el torneo presentó dos clases —F9A-A, con drones más grandes y equipos de cinco, y F9A-B, con drones más pequeños y equipos de tres— y mostró la combinación del deporte entre vuelo de precisión, táctica y acción rápida pensada para el público.

China obtuvo los dos títulos mundiales y copó los primeros puestos en cada categoría, mientras Corea del Sur se quedó con los bronces. Los equipos locales, compuestos en gran parte por pilotos jóvenes, se beneficiaron de la organización y las condiciones conocidas, y su éxito refleja la fuerte inversión nacional en deportes de drones y aeromodelismo.

Las pruebas consistieron en duelos directos donde los pilotos guiaban drones esféricos protegidos por jaulas a través del aro-portería contrario bajo tiempo y reglas específicas. La FAI definió el fútbol-dron como su primer deporte aéreo de equipo en formato “cara a cara”, y los organizadores destacaron su preparación para retransmisiones, con sistemas avanzados de puntuación y coberturas en directo que ofrecieron una experiencia pulida para los espectadores.

Más allá de las medallas, Shanghái fijó estándares para formatos de competición, arbitraje y logística, en un deporte aún en fase temprana de profesionalización. Hubo también clínicas de formación y eventos paralelos con sesiones de entrenamiento, seguridad y demostraciones orientadas a construir un reglamento internacional, mecanismos de juego limpio y especificaciones técnicas uniformes.

El doble triunfo chino tiene un efecto dual: consolida al país como potencia inicial y, a la vez, marca un objetivo claro para otras federaciones que buscan invertir en talento, tecnología y entrenamiento. Analistas prevén más actividad en desarrollo de base, pruebas nacionales y cooperación internacional, mientras los equipos intentan perfeccionar tácticas para ambas subclases F9A y reforzar el soporte técnico, incluido mantenimiento y telemetría en tiempo real.

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