Erupción del Semeru devasta aldeas
Los residentes cercanos al monte Semeru, en Java Oriental, enfrentan una devastación generalizada tras la erupción del volcán, que cubrió aldeas con gruesas capas de ceniza y lodo piroclástico y provocó evacuaciones masivas. Imágenes difundidas por la agencia local de desastres BPBD Malang muestran a equipos de rescate avanzando por carreteras atascadas de lodo junto a viviendas dañadas en Kamar A, una zona situada dentro del área roja. Las autoridades mantuvieron la alerta en su nivel más alto después de que el Semeru, uno de los volcanes más altos y activos de Indonesia, expulsara enormes columnas de ceniza y enviara flujos de lava, rocas y ceniza caliente que descendieron hasta unos trece kilómetros por sus laderas.
Testigos en el distrito de Lumajang describieron cómo el cielo se oscureció en cuestión de minutos mientras la ceniza caía sin pausa; la lluvia posterior transformó esa ceniza en un lodo pesado que bloqueó calles, dificultó el movimiento y hundió techos por el peso acumulado. Equipos de emergencia evacuaron a cientos de personas de las zonas de mayor riesgo y rescataron a varios escaladores atrapados en la montaña, trabajando en condiciones de baja visibilidad y terreno inestable. Las autoridades advirtieron mantenerse lejos de los cauces de los ríos, que pueden transportar lahares capaces de desplazarse de forma repentina y destructiva.
La erupción dañó viviendas, infraestructuras y tierras agrícolas, generando preocupación por la pérdida de cultivos y el futuro de la recuperación comunitaria. Se reportaron cortes de energía en algunas zonas, complicando las labores de respuesta. Las autoridades recomendaron el uso de mascarillas para evitar la inhalación de ceniza fina y pidieron a los evacuados dirigirse a zonas seguras designadas.
Las operaciones de rescate y evaluación continúan mientras se monitorea la actividad sísmica y volcánica del Semeru. Equipos de gestión de desastres están realizando evaluaciones de daños para coordinar ayuda y apoyar a familias desplazadas, además de restaurar servicios esenciales donde sea posible. Funcionarios subrayaron que la situación sigue siendo cambiante y que no se descartan nuevas erupciones o flujos de lodo, por lo que pidieron máxima vigilancia y respeto a las zonas de exclusión.
La renovada actividad del Semeru recuerda los riesgos constantes que afrontan las comunidades del “Anillo de Fuego” del Pacífico, donde los eventos sísmicos y volcánicos frecuentes amenazan vidas, propiedades y medios de subsistencia. La erupción expone, una vez más, los retos de prepararse y responder a desastres volcánicos súbitos en regiones densamente pobladas, así como la importancia del monitoreo continuo, los sistemas de alerta temprana y la coordinación en emergencias para reducir daños y acelerar la recuperación.



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