Los ecuatorianos rechazan las reformas constitucionales propuestas
Los ecuatorianos rechazaron un paquete de cambios constitucionales en un referéndum nacional, dando un claro revés al presidente Daniel Noboa y bloqueando un pilar central de su estrategia de seguridad. Con el conteo de votos casi concluido, cerca de dos tercios de los votantes se opusieron a la medida que habría eliminado la prohibición de dos mil ocho sobre bases militares extranjeras, mientras más del sesenta y uno por ciento rechazó convocar una asamblea para reescribir la constitución. Otras dos propuestas —reducir el tamaño de la asamblea nacional y eliminar el financiamiento público a organizaciones políticas— también quedaron en camino a un amplio fracaso.
La disposición sobre bases militares fue presentada por Noboa como clave para profundizar la cooperación internacional contra el narcotráfico y el crimen organizado, asegurando que cualquier fuerza extranjera solo entrenaría y apoyaría a las tropas ecuatorianas. Opositores y muchos votantes, sin embargo, expresaron preocupación por la soberanía nacional y la influencia externa, recordando experiencias pasadas de presencia militar extranjera. El resultado fue celebrado por manifestantes en la capital, donde la dirigente opositora Luisa González calificó la votación como un momento de dignidad nacional y un punto de inflexión hacia un futuro de seguridad sin miedo ni odio.
Antes considerado uno de los países más seguros de la región, Ecuador se ha convertido en los últimos años en un importante punto de tránsito del narcotráfico en el Pacífico, desencadenando una grave crisis de seguridad y afectando a una economía ya frágil. Analistas ven los resultados como señal de desconfianza pública hacia propuestas gubernamentales que amplían poderes de seguridad e impulsan reformas institucionales, y como un mandato para buscar métodos alternativos frente a la creciente violencia.
Noboa reconoció la decisión del electorado en redes sociales y prometió seguir trabajando para mejorar el país, aunque su posición política sale debilitada. La derrota mantiene intacta la prohibición constitucional de bases extranjeras y anticipa que cualquier intento futuro de buscar apoyo militar externo enfrentará fuerte escrutinio público y obstáculos políticos.



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