Filipinos protestan por escándalo de corrupción


Cientos de miles de filipinos realizaron un segundo día consecutivo de protestas masivas en Manila para exigir responsabilidades tras auditorías que revelaron presunta corrupción en proyectos de control de inundaciones. Convocados en gran parte por la influyente Iglesia ni Cristo y acompañados por grupos cívicos y ciudadanos comunes, los manifestantes ocuparon zonas alrededor del parque Rizal, EDSA y el Monumento al Poder Popular, reclamando transparencia, juicios y reformas estructurales. Acusaron a funcionarios de desviar fondos destinados a proteger a comunidades vulnerables, señalando contratos falsos, costos inflados y obras incompletas o inexistentes expuestas por auditorías oficiales y audiencias del Senado. La indignación aumentó después de recientes tormentas que dejaron al descubierto fallas graves en los sistemas de drenaje que debieron haberse modernizado. Testimonios de ingenieros, funcionarios de obras públicas y empresarios durante las investigaciones señalaron a miembros del Congreso y altos funcionarios por supuestos sobornos vinculados a contratos millonarios, aunque muchos niegan las acusaciones. Los organizadores advirtieron que continuarán con movilizaciones nacionales si el gobierno no produce arrestos rápidos y procesos transparentes, describiendo las marchas como una exigencia más amplia de buena gobernanza y control institucional. El presidente Ferdinand Marcos Jr. reconoció la crisis y prometió procesar a los implicados, anunciando una comisión especial de investigación; su oficina afirmó que ya se han presentado denuncias penales contra decenas de sospechosos, incluidos ejecutivos y funcionarios acusados también de evasión fiscal. Marcos aseguró que habrá avances visibles antes de fin de año y previó que personajes influyentes enfrentarán prisión, pero los organizadores afirman que las promesas no bastan sin acciones inmediatas. Las fuerzas de seguridad mantuvieron el orden con presencia policial y militar y solo se reportaron incidentes menores. Analistas consideran que la magnitud sostenida de las protestas refleja un descontento público profundo que supera el escándalo de obras y toca preocupaciones sobre desigualdad y funcionamiento del Estado, mientras líderes de la movilización sostienen que el movimiento podría convertirse en una de las mayores expresiones públicas de los últimos años si no se atienden sus demandas.

Post Comment

You May Have Missed